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Blog PERIODISMO EN LAS AMERICAS

Agencia brasileña busca financiar el periodismo de investigación a través del crowdfunding




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En medio de la denominada crisis del periodismo de investigación y del modelo de negocios basado en la publicidad y que aún prevalece en la prensa mundial, las iniciativas exitosas que combinan alternativas de financiamiento para el periodismo de calidad parecen ser promisorias para el periodismo investigativo en el futuro. En Brasil, un ejemplo de ello es A Pública, una agencia independiente de periodismo investigativo sin fines de lucro y de libre reproducción de su contenido online, fundada en marzo de 2011 por las periodistas Marina Amaral y Natália Viana, insatisfechas con algunos de los caminos escogidos por los medios brasileños.

Inspirada en organizaciones similares en otros países y que hasta el momento no habían sido reproducidas en Brasil -como es el caso obvio de ProPublica-, A Pública tiene, según la propia organización, "La misión de producir historias de largo formato que sean de interés público". En la práctica, estas ideas dieron lugar a una serie de reportajes de impacto internacional, como la cobertura de la violencia y asesinatos de líderes ambientales en la Amazonía brasileña y la historia sobre la venta de créditos de carbono por parte de reservas indígenas a corporaciones internacionales en la misma región. No es de extrañar que los contenidos de la agencia hayan sido republicados por lo menos en 60 ocasiones, lo cual está permitido por medio de la licencia Creative Commons para todo lo que se publique en el sitio web.

Pero cómo sobrevive A Pública, si producir reportajes investigativos de calidad es costoso y requiere tiempo? La solución encontrada hasta ahora por la agencia fue el financiamiento por parte de fundaciones internacionales, como la Ford y la Open Society, así como con el patrocinio de proyectos específicos, tales como la serie Amazônia Pública, financiada por la Climate and Land Use Alliance (Clua).

Pero eso no es lo ideal, dijo Marina Amaral, una de las fundadoras de A Pública, en una entrevista telefónica con el Centro Knight para el Periodismo en las Américas. La agencia tiene previsto poner en marcha un proyecto de financiamiento colectivo (crowdfunding) a finales de este año.

Miramos hacia el futuro y pensamos: queremos financiación pública, pero no estatal, sino de las personas, de los ciudadanos. Lo ideal sería si nos sostuvieramos con crowdfunding.

Lea a continuación el texto completo de la entrevista.

¿Cómo ha sido la financiación de A Pública hasta ahora? ¿Ha funcionado?
Nuestro principal apoyo es la Fundación Ford. Pero al principio, Natália y yo trabajamos por nuestra cuenta. Después de Ford, conseguimos el patrocinio de la Open Society, y hoy contamos con la ayuda de proyectos específicos. Uno de esos proyectos fue nuestra serie sobre la Amazonía, en la que intentamos producir historias que mostraran una realidad más comprensible, diferente al modo fragmentado como se trata en la prensa. El proyecto fue patrocinado por la Climate and Land Use Alliance (Clua). La Clua no interfiere en lo que se publica. Tampoco aceptamos órdenes. Sólo trabajamos con nuestra propia agenda. Hemos escogido tres temas como prioritarios: la Amazonía, la Copa Mundo y la tortura (derechos humanos).

¿Piensan que ese modelo de financiamiento es sostenible en el futuro? ¿Cómo creen que será A Pública en los próximos años?
Nuestros socios más estables son la Ford y la Open Society. Ford ofrece financiación durante año y medio, y la acabamos de renovar por otro año y medio más. Pero que no vamos a depender de Ford por mucho tiempo. Miramos hacia el futuro y pensamos: queremos financiación pública, pero no estatal, sino de las personas, de los ciudadanos. Lo ideal sería si nos sostuvieramos con financiamiento colectivo (crowdfunding). Queremos lanzar un proyecto de crowdfunding este año - por ahora lo estamos madurando.

¿Cómo se les ocurrió la idea de crear A Pública? Sentían que faltaba algo en los medios nacionales?
Comenzando mi vida laboral, trabajé como reportera para periódicos importantes. Y había también una crítica contra los grandes medios. Cuando trabajé para
Caros Amigos [revista alternativa crítica de los medios tradicionales], viví la experiencia desde el otro lado. Fue allí donde conocí a Natália. La experiencia que ambas tuvimos fue: en primer lugar, no se pueden crear medios impresos hoy en día, nuestro proyecto debe ser digital, en segundo lugar, que nuestra prensa no es muy internacional - incluso en términos de producción, no sólo de consumo, y en tercer lugar, que el propio periodismo, tanto de la prensa tradicional como de la alternativa, era demasiado ideológico.

¿En cuáles ejemplos se inspiraron para crear la agencia?
Nos inspiramos en los modelos que existen fuera de Brasil. El nombre de A Pública está inspirado en ProPublica, una organización con la que nos gustaría que las personas nos identificaran. La idea de crear un centro para el periodismo independiente era nueva en Brasil.

Los medios internacionales han sufrido durante la crisis de sostenibilidad del actual modelo de negocios basado en la publicidad para obtener ingresos. En lo que se refiere a Internet, este no ha demostrado ser efectivo. ¿Creen que el modelo de negocios adoptado por A Pública puede ser visto como una opción promisoria a futuro o será siempre algo alternativo?
No lo sabemos. Todo lo que estamos haciendo es experimentar. En principio, no tenemos ninguna intención de ser financiados por empresas privadas. Esto, dicho sea de paso, es una crítica que le hacemos al periodismo brasileño: no investiga a fondo a las empresas privadas.

El modelo de negocios basado en la publicidad no debe terminar. Creo que varios modelos deben convivir al tiempo. Pero el periodismo de interés público no puede tener financiamiento estatal, eso es complicado. Nuestra relación con la Ford es muy clara. La Ford nunca se ha referido a lo que hemos publicado - ni para bien ni para mal.

¿Cómo es la sala de redacción de A Pública?
Es una redacción pequeña y joven. Los periodistas de base más experimentados somos Natália, Andreia Dip y yo. A Pública está formada por personas entusiasmadas con el proyecto que no aspiran a tener altos salarios. Dividimos lo que recibimos de Ford. Natália y yo, como directoras, tenemos un salario mucho más bajos que el que ofrece el mercado.

¿Cómo ha sido la acogida por parte de los lectores?
Hemos recibido una respuesta muy entusiasta. Muchos colegas envían correos electrónicos elogiándonos, y nos invitaron a hablar en el Congreso de Abraji de 2012 y en seminarios de periodismo, etc. Muchos periodistas nos solicitan y por eso, estamos creando una red de periodistas colaboradores. Por el momento, los dos apoyos más fuertes que esperamos son de periodistas que no trabajan en A Pública. También en Facebook estamos creciendo, ya tenemos cerca de 12 mil seguidores. Estamos creciendo bastante, nuestra información circula. También tenemos varios replicadores de nuestros contenidos.

Acontece también que tenemos peso en los noticiarios en general. Nos convertimos en referencia en algunos temas - por ejemplo, Al Jazeera nos llamó para preguntar por un contacto. Y una víctima de la violencia en el estado de Pará, Dinhana Nink, tuvo su foto, tomada por nosotros, publicada en Jornal Nacional, con los respectivos créditos.

¿Cómo ha sido su experiencia con los contenidos multimedia?
El video en Internet es muy importante. Tenemos un núcleo aquí en la agencia enfocado en eso. Nuestra sede se encuentra en la Casa de la Cultura Digital, en São Paulo, donde hay varias empresas de cibercultura. Filmes para Bailar, por ejemplo, nos realiza la edición de los videos sobre la Amazonía. Y un profesor universitario también estaba dispuesto a formar un equipo de estudiantes que nos ayuden a producir y a editar videos.




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