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Blog PERIODISMO EN LAS AMERICAS

Brasil tuvo más periodistas asesinados que México en el 2013, destaca reporte anual de RSF



Captura de pantalla del mapa producido por RSF sobre la libertad de prensa en el continente americano.

A más de veinte años de la caída de las dictaduras militares y guerras civiles que dominaron Latinoamérica, la región continúa siendo marcada por una fuerte retaliación en contra de la prensa, según el más reciente índice anual del estado de la libertad de prensa de Reporteros Sin Fronteras, el cual fue publicado el 12 de febrero.

El índice es un reporte anual que RSF ha publicado desde 2002 que refleja el grado de libertad que los periodistas y organizaciones de noticias tienen en cada país, y lo que las autoridades hacen para garantizar el respeto a esa libertad.

Varios periodistas y defensores de derechos humanos se enfrentan con una situación de violencia por parte del crimen organizado, paramilitares e incluso de su propio gobierno, dice el reporte.

Uno de los casos más alarmantes es Brasil, el cual le arrebató a México el puesto de país con más muertes de periodistas, con cinco periodistas asesinados en 2013. Además, el “colonialismo brasileño” convierte el periodismo en un arma de los barones locales, a la merced de los ajustes de cuentas políticos.

En Honduras, número 129 en la lista, se han registrado 30 asesinatos de periodistas en la última década; 27 víctimas durante el golpe de estado del 28 de junio de 2009, que derrocó al presidente electo Manuel Zelaya. Se comprobó en nueve de los casos que la muerte de los periodistas estuvo relacionada con su profesión.

“En este Estado fallido, la impunidad casi absoluta constituye la regla. Los atentados, las amenazas, las agresiones y hasta las “canonizaciones” de ciertos medios de comunicación, son obra tanto de las milicias privadas a sueldo de los terratenientes, del ejército y la policía (de estatus militar), como de los cárteles, muy presentes en la región”, dice el informe de RSF.

Lo mismo sucede en Perú y Colombia, donde cubrir el narcotráfico, corrupción, conflictos territoriales o mineros aumenta el riesgo a los periodistas. Aunque el gobierno de Bogotá y FARC consigan llegar a un acuerdo, no se borrarán las organizaciones “narco-paramilitares”, heredadas de años de guerra, quienes posan un riesgo mayor para los periodistas en el área.

Una situación similar ocurre en México, donde carteles como los Zetas, y otras organizaciones criminales, actúan con la complicidad de autoridades locales -- y a veces federales -- corruptas. Con 88 periodistas asesinados y 18 desaparecidos en los últimos 13 años, la “ofensiva federal contra el narcotráfico” que emprendió el ex presidente Felipe Calderón agravó la situación, además de dejar más de 60 mil muertos.  

Al mismo tiempo, el periodismo se convierte en un arma política en países donde hay un fuerte enfrentamiento entre el sector privado y el público (el Estado). Venezuela, Ecuador, Bolivia, y hasta cierto punto, Argentina ilustran esto con distintas formas de leyes de comunicación.  

“Por desgracia, el fin de la censura sistemática no acabó con la excesiva concentración de los medios, que aún obstaculiza un verdadero pluralismo… Más grave aún, las relaciones incestuosas entre los medios de comunicación dominantes y los centros de poder todavía dictan la agenda política en algunos países. Estos mismos medios de comunicación dominantes jugaron un rol clave en el golpe de Estado de Honduras, en 2009, y el golpe parlamentario de Paraguay, en 2012”, dijo RSF, aunque agregó que no está claro si se trata de regular el espacio de difusión de los medios, o si simplemente se trata de regular a los medios.

También en el reporte, RSF puso que las dos potencias americanas, Brasil y Estados Unidos, “deberían poner en lo más alto la libertad de información… por desgracia la realidad está muy lejos de ser así”, marcando el caso de WikiLeaks, y su fundador Julian Assange, y Edward Snowden, quien dio a conocer los masivos programas de vigilancia desarrollados por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA). 

Ningún país latinoamericano figura entre los primeros 20 puestos de la lista, aunque Costa Rica y Uruguay si quedaron 21 y 26, respectivamente.



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