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Blog PERIODISMO EN LAS AMERICAS

Periodista pionera en fact-checking en Brasil lanza agencia de noticias y verifica las promesas de los Olímpicos



Brasil llega al año olímpico con muchas promesas sin cumplir. Un festín para los periodistas que se dedican a comprobar declaraciones públicas, conocido también como ‘fact-checking’ o verificación de datos.

Aprovechando el contexto de Río 2016, el equipo de Agência Lupa, una iniciativa periodística lanzada en noviembre de 2015, presenta su trabajo que apuesta por la viabilidad de una agencia de fact-checking en Brasil. En su primer artículo publicado por un medio de comunicación, la agencia develó los planes de inversión del gobierno para colocar al país entre los diez primeros medallistas del mundo.

La Agência Lupa chequeó el discurso de la presidenta Dilma Rousseff durante el anuncio del plan “Brasil Medalhas”. Imagen: Facebook Agência Lupa.

Después de casi cuatro meses de funcionamiento, con revisiones publicadas en las redes sociales, la agencia estrenó el miércoles 17 de febrero su sitio web dentro del portal de la Revista Piauí.

“Además de abrir el sitio web, publicamos nuestro primer artículo de seis páginas en un reconocido medio de comunicación. Partiendo de una verificación para contar el efecto de la mentira. No basta solo decir ‘prometió esto e hizo aquello’, se tiene que ir más allá para mostrar su verdadero impacto. El verificador está al inicio de una gran historia”, afirmó Cristina Tardáguila, directora de la agencia, en conversación con el Centro Knight para el Periodismo en las Américas.

La convicción no viene de alguien que empezó recientemente a explorar el mundo de la verificación de datos. Impresionada con los resultados de este tipo de iniciativas en otros países, Tardáguila volvió a Río en 2014, luego de cubrir un evento en el exterior, dispuesta a iniciar un proyecto de verificación de datos en Brasil. La entonces subeditora de política del diario O Globo convenció a sus jefes de lanzar el blog Preto no Branco (En Blanco y Negro) dentro del sitio web del periódico en el marco de las últimas elecciones presidenciales, convirtiéndolo en el primer proyecto de su género en Brasil.

Desde entonces, han surgido otras iniciativas. La Agência Pública puso en marcha Truco, también centrado en la cobertura electoral, y un año más tarde nació Aos Fatos, una organización sin ánimo de lucro de verificación de datos.

Fueron más de 350 hechos verificados en Preto no Branco durante las elecciones presidenciales. Las entradas de blog fueron de las más retuiteadas y comentadas en las redes sociales de O Globo y algunas fueron vendidas por la agencia del periódico a otros medios. Tardáguila no sólo vio el interés de la audiencia y de otros medios en este tipo de contenido, sino también el efecto directo que tenían sus publicaciones en la carrera electoral cuando los candidatos presidenciales cambiaban sus programas de campaña después de haber sido desmentidos.

Foto: @ctardaguila en Twitter.

Con Lupa, Tardáguila pretende continuar con el trabajo iniciado en O Globo, pero de manera independiente, con la misión de rescatar lo que considera es el espíritu del periodismo: enriquecer el debate público. “Para explicar el objetivo de Lupa, voy a robar una linda frase de Laura Zommer (directora de Chequeado): elevar el costo social de las mentiras. Tiene que ser feo dar una información equivocada. Necesitamos exigir que la información que recibimos sea honesta porque eso afecta nuestras decisiones y no solo me refiero a las electorales”, resaltó.

Lupa cuenta con un equipo de cuatro periodistas y nace con las operaciones financiadas por tres años. A diferencia de la mayoría de las nuevas empresas de noticias en Brasil, que comienzan sin financiación o que recurren a crowdfunding para hacerla realidad, Tardáguila garantiza la sostenibilidad inicial de su agencia con el apoyo de João Moreira Salles, un documentalista brasileño y fundador de la revista Piauí. Y aunque tiene una relación directa con los profesionales de la revista y está hospedada en su sitio web, la directora dijo que su agencia es independiente y no tiene la interferencia de los editores de Piauí.

“João vio la importancia de este trabajo y ha invertido en él. La necesidad de la verificación de datos viene del volumen de mentiras en discursos públicos. Tomemos el ejemplo del político. Antes éste recurría al periódico para hablar con su lector. Hoy en día habla directamente en las redes sociales y no necesita el periódico. El lector no tiene las herramientas ni el tiempo para poner en duda la información, y de ahí la necesidad de comprobarlo. Las salas de redacción son cada vez más pequeñas, el espacio y el papel son cada vez menos, y los discursos circulan y llegan sin intermediarios ciudadanos. Pocos están haciendo este filtro. Lupa quiere hacer ese filtro”, dijo.

Para ella, el periodista no puede acomodarse en el papel de un mecanógrafo.

“Hubo un discurso de Dilma [Rousseff] en la apertura del año legislativo. Ella dio varios datos sobre [los proyectos] ‘Mi casa, mi vida’, ‘Más médicos’, sobre impuestos, sobre el Zika y la microcefalia. Hicimos un análisis rápido y ella acertó y erró en algunos datos que publicamos. Al día siguiente, los periódicos publicaron que Dilma fue abucheada, y hablaron de la incomodidad por estar al lado de Eduardo Cunha y Renan Calheiros [N.T. Cunha y Calheiros son políticos actualmente investigados en el país]”, dijo Tardáguila. “La presidenta está hablando por todo Brasil sobre lo que hizo en 2015 y lo que se hará en 2016. Yo, como ciudadana, estoy menos interesada por su vergüenza con Eduardo Cunha, que merece una nota al pie, pero en cambio estoy preocupada por saber sobre lo que dice que se hizo en 2015 y si realmente sucedió, o sobre si lo que está prometiendo para 2016 voy a ser capaz de comprobarlo más tarde. Eso es un ejercicio de ciudadanía”.

Este año, el equipo de Lupa estará centrado hasta agosto en chequear sobre los Juegos Olímpicos, parte de un acuerdo entre comprobadores reunidos por el Poynter Institute. Después, las elecciones municipales ganarán terreno. Paralelamente, la agencia continuará comprobando declaraciones y polémicas sobre diversos temas. “Es un reto. Verificar política se hace con los ojos vendados porque ya conocemos bien cómo hacerlo. Ahora hemos verificado temas de salud o deportes, y queremos hacerlo también con los slogans de las marcas”.

Casos como los rumores sobre la epidemia Zika o incluso una carta escrita por el vicepresidente Michel Temer y dirigida a Dilma han sido verificadas por Lupa. Para los proyectos de este año, Tardáguila le apuesta al interés que otros medios puedan tener en el contenido producido por su agencia.

“Ya hemos presentado los proyectos de 2016 a varios medios brasileños y no he recibió un ‘no’. Incluso en medio de la crisis que el periodismo está viviendo, el proyecto ha demostrado ser viable. Y hay también interés del público por el contenido. Con la verificación de la carta de Temer, que publicamos en Facebook, llegamos a 70.000 personas teniendo solo 3.000 seguidores. Si el contenido es bueno, va a circular y ganará importancia. Un camino para los proyectos emprendedores periodísticos es hacer lo que mejor hacemos, volver al corazón de nuestro negocio, que es investigar”, concluyó Tardáguila.




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