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Alianzas ayudan a periodistas a abordar el caso Lava Jato desde una perspectiva global



Lo que parecía ser un caso de lavado de dinero a través de una red de lavanderías y estaciones de lavado de autos (lava jato en portugués significa “lavado a presión”) resultó ser la red de corrupción más grande en la historia de Brasil, que se extendió a al menos a 12 países, y que a la fecha ha llevado ante la justicia a empresarios y ha puesto a temblar a más de un gobierno.

Al igual que las autoridades han tenido que pedir la cooperación de fiscalías de los países donde los involucrados pagaron sobornos, abrieron cuentas o crearon empresas fantasma, los periodistas que cubren este caso han tenido que recurrir a sus colegas de otras naciones para buscar información, enriquecer sus investigaciones y sobre todo entender el problema desde una perspectiva global.

Graphic by Lillian Michel

Periodistas de América Latina que han cubierto el escándalo coinciden en que Lava Jato es un caso que no podía abordarse de otra manera más que de forma colaborativa. Una telaraña de corrupción de ese nivel no podía ser abordado imparcialmente desde un solo país, ni por un solo medio.

“Nosotros, los periodistas, tenemos que intentar siempre tener un entendimiento, no solo de los árboles, sino la visión de toda la selva”, dijo al Centro Knight Flávio Ferreira, quien ha seguido de cerca el caso para el diario brasileño Folha de S.Paulo.

El Centro Knight habló con algunos de los periodistas latinoamericanos que han pasado horas buscando y compartiendo documentos para producir reportajes investigativos independientes y colaborativos sobre el escándalo de Lava Jato. En esta primera entrega de este artículo, los periodistas explican las ventajas de colaborar con colegas de otros países, algunos de los obstáculos que enfrentan y el poder que representa establecer alianzas estructuradas para darle mayor impacto a su trabajo.

Abriendo la caja de sorpresas de la corrupción

La cobertura del caso Lava Jato comenzó en Brasil, principalmente de manera local. Fue en los años siguientes, cuando se encontró que altos funcionarios de los gobiernos de Luiz Inácio “Lula” da Silva y de Dilma Rousseff estaban involucrados, que el caso tomó mayor relevancia a nivel mundial.

Luego, los detenidos comenzaron a aportar información, gracias a las “delaciones premiadas” que acordaron con la justicia a cambio de reducir sus condenas. De esa forma, la cloaca se destapó y comenzaron a surgir datos de más sobornos, funcionarios y empresarios involucrados. Y ya no solo en Brasil.

Antes de que incluso se acuñara el término “caso Lava Jato”, la organización peruana sin fines de lucro de periodismo de investigación IDL-Reporteros ya había destapado los primeros indicios de la red de corrupción. Sus reportajes iniciales sobre el tema daban cuenta de la facilidad con la que empresas brasileñas como Odebrecht ganaban contratos para obras públicas en Perú.

“En 2011 publicamos la primera nota sobre Odebrecht, sobre los sobrecostos relacionados con la firma y los indicios de posible corrupción”, dijo al Centro Knight Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros, medio que afirma haber sido el primero en darle al tema una connotación transnacional. “Cuando el caso Lava Jato empezó a emerger, vimos muy claramente que afectaba mucho más allá de Brasil, pues estaba claro que las compañías brasileñas estaban casi todas organizadas entre sí fuera de Brasil. Eso hacía que el caso tuviera una implicancia internacional latinoamericana”.

Fue entonces que la colaboración periodística internacional se hizo necesaria.

“Muchas veces cuando yo estaba haciendo las investigaciones, encontraba menciones a una obra o a una persona que estaba fuera de Brasil pero pensaba ‘no tengo cómo, no tengo manos para hacer esto, no conozco a nadie’. Tenía que buscar un contacto, alguien fuera de Brasil, porque era complicado hacerlo solo”, dijo Flávio Ferreira.

Manifestantes protestan en la playa de Copacabana a favor de Lava Jato y del juez Sergio Moro. (By Tomaz Silva (Agência Brasil) [CC BY 3.0 br (http://creativecommons.org/licenses/by/3.0/br/deed.en)], via Wikimedia Commons)

“En Folha había una separación, los temas relacionados al tema Lava Jato en Brasil eran publicados en la sección nacional y los casos relacionados a otros países estaban siendo publicados en la sección  internacional. Los corresponsales en otros países eran los que tenían la responsabilidad de hacer esa cobertura, entonces era una cobertura fragmentada”.

Conforme más información salía a la luz, se fue requiriendo un periodismo más especializado. Las notas informativas y el trabajo de los corresponsales ya no eran suficientes para retratar la magnitud del problema. Los periodistas se dieron cuenta que no solo se necesitaba colaborar con colegas de otros países, sino también hacer un periodismo de investigación que abordara el tema en mayor profundidad.

Los acusados aportaron evidencia a la justicia y los medios comenzaron a escribir historias de periodismo de datos con la información de esos documentos. Pero algunos medios también comenzaron a hacer investigación por cuenta propia, sin depender de la información arrojada por las investigaciones de las autoridades.

“El periodismo general en América Latina no estaba haciendo una cobertura desde el periodismo de investigación, más allá de la noticia factual, donde los datos de las autoridades de Brasil o de las instituciones públicas eran rebotados por los medios”, dijo al Centro Knight Milagros Salazar, directora del sitio de periodismo de investigación Convoca, en Perú, que ha dedicado proyectos especiales al caso Lava Jato. “Recién la mayoría de medios en la región, tanto medios tradicionales como medios independientes de periodismo de investigación, se ponen a mirar el tema con mayor profundidad y a interesarse por los casos”.

Fue en diciembre de 2016 cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló documentos con los testimonios de 77 ejecutivos del conglomerado Odebrecht, acompañados de evidencias documentales, en los que se admitía el pago de sobornos por alrededor de US 788 millones de dólares en 12 países de América Latina y África. La información fue entregada a las autoridades de Brasil, y las fiscalías de los países mencionados pidieron acceso a esos documentos. Igualmente, los medios de comunicación buscaron acceder a ellos, pero desde sus países resultaba muy complicado.

“Nosotros en Folha obtuvimos de la Corte Suprema [de Brasil] los documentos que fueron cargados para nosotros”, contó Ferreira. “Había como 8 mil documentos que yo pude compartir con los colegas de otros países y ellos tuvieron la oportunidad de examinar todos los documentos como si estuvieran en Brasil”.

El acceso a estos documentos significó el inicio de una serie de reportajes de investigación focalizados en los casos de cada país. Reporteros de México, Guatemala, El Salvador, Panamá, Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Chile, Argentina y República Dominicana, entre otros, pudieron hacer búsquedas específicas sobre sobornos en sus países y personajes locales involucrados.

“Tuvimos que buscar un aliado brasileño, en principio que nos permitiera entender cómo está este operativo anticorrupción. Segundo, que nos guiara sobre cómo tener documentación. Y en tercer lugar, que nos contactara con gente que él sabía que podía informarnos o darnos una orientación”, dijo Raúl Olmos, periodista del portal Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, al Centro Knight. “Esta alianza era necesaria porque de otra forma no se hubiera podido conseguir la información tan rápido, y además hubiera representado un costo grande el viajar constantemente a Brasil a obtener datos. El periodismo colaborativo nos permite que desde distintos países empecemos a ver un solo tema”.

No obstante, también es necesario viajar y reunirse físicamente en cursos, seminarios y coberturas, donde los periodistas aprovechan para organizarse, compartir información y ponerse al día en sus investigaciones. Tal fue el caso del Encuentro Latinoamericano de Periodistas de Investigación sobre Flujos Financieros Ilícitos, organizada por Convoca y la ONG Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos (Latindadd), cuya segunda edición se llevó a cabo en mayo, en Lima, Perú. En él, los periodistas expusieron los avances del caso Lava Jato en sus países y resolvieron dudas con expertos en flujos de dinero ilícitos.

Policías federales guardan material aprehendido en Eletronuclear, en la Operación Radioactividad, 16ª fase de la Operación Lava Jato. (By Fernando Frazão/Agencia Brasil [CC BY 3.0 br (http://creativecommons.org/licenses/by/3.0/br/deed.en)], via Wikimedia Commons)

El poder de las alianzas

Este tipo de colaboración periodística transnacional como la del caso Lava Jato tiene múltiples ventajas. Además de la reducción de costos en las investigaciones de cada medio y el intercambio de fuentes y contactos, un gran beneficio de las colaboraciones periodísticas transnacionales es que permiten un mejor entendimiento global del caso.

En la otra cara de la moneda, este caso representa también múltiples obstáculos para los periodistas que buscan dar a conocer la información. Varios periodistas coinciden en que el obstáculo que más les ha costado resolver son las dificultades de acceso a la información. Al tratarse de información sensible para los gobiernos, las autoridades de los distintos países complican el acceso de los medios a las investigaciones judiciales.

“El principal obstáculo sigue siendo la cerrazón de las autoridades para hacer públicos documentos que involucran a Odebrecht, en concreto muchos que tendrían que ser públicos como contratos, convenios, ampliaciones”, dijo Olmos. “Entendemos que por estar en curso una investigación no se pueden hacer públicos todos los detalles de los contratos, pero pedimos que se nos dé una versión pública”.

Algunas veces, las autoridades no solo no ayudan a acceder a la información, sino que se vuelven antagonistas de los periodistas, al tratar de ocultar datos, manipular la información que se revela como parte del caso o inclusive descalificando la veracidad de lo que los medios publican. Lo anterior fuerza a los periodistas blindarse al 100 por ciento para no dejar espacio a dudas respecto a su trabajo.

Un reportaje reciente de IDL-Reporteros que, a través de fuentes propias, reveló que Marcelo Odebrecht habría recomendado financiar la campaña presidencial de Keiko Fujimori en Perú fue desmentido por las autoridades de ese país. Sin embargo, luego se descubrió que la Fiscalía peruana estaba tratando de ocultar esa información.

“La Fiscalía hizo un comunicado desmintiendo el reportaje. Nosotros sencillamente nos reafirmamos en lo que habíamos dicho, conseguimos más información que reafirmaba eso”, contó Gorriti. “Cuando llegó la transcripción de lo que había dicho Odebrecht (a los fiscales peruanos), pudimos demostrar que Odebrecht había dicho mucho más de lo que nosotros habíamos logrado saber en su momento. Y la Fiscalía no quedó en una buena posición”.

Una de las formas en la que los periodistas de América Latina han enfrentado estas dificultades de acceso a información pública es formando alianzas más oficiales. Periodistas, medios y organizaciones no gubernamentales interesados en tener una cobertura más completa se han hecho aliados en distintos proyectos colaborativos.

Entre los más recientes está Investiga Lava Jato, un proyecto de la alianza liderada por Convoca (de Perú) y Folha de S.Paulo (de Brasil), en la cual participan periodistas de Diario Perfil (de Argentina), Fundación Mil Hojas (de Ecuador), Plaza Pública (de Guatemala), El Faro (de El Salvador), Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (de México), RunRun.es y El Pitazo (de Venezuela) y Jornal Verdade (de Mozambique). También cuentan con la colaboración de Colombiacheck en el fact-checking, y de la Iniciativa Regional para el Periodismo de Investigación en las Américas de ICFJ y Connectas en el soporte de datos.

Investiga Lava Jato es un portal que fue lanzado en junio de 2017 con el propósito de desarrollar y difundir reportajes de fondo sobre el esquema de corrupción. Las investigaciones presentadas han sido posibles en parte gracias a los documentos judiciales compartidos por Folha de S.Paulo, que fueron cargados en una plataforma llamada Overview, la cual permite buscar, visualizar y revisar documentos en cualquier formato. Eso facilitó enormemente a los periodistas el acceso a esos documentos desde cualquier rincón de América Latina.

Policía Federal llegando a la sede principal de Odebrecht durante la Operación Acarajé, la fase 23 de la Operación Lava Jato. (By Rovena Rosa (Agência Brasil) [CC BY 3.0 br (http://creativecommons.org/licenses/by/3.0/br/deed.en)], via Wikimedia Commons)

Previamente, IDL-Reporteros (también de Perú) se unió con el diario La Prensa (de Panamá), el periódico La Nación (de Argentina), el sitio Armando.info (de Venezuela) y el portal Sudestada (de Uruguay) para formar una alianza a la que llamaron Red Latinoamericana de Periodismo de Investigación Estructurado. Esto, haciendo un guiño irónico a la llamada División de Operaciones Estructuradas de Odebrecht, que presuntamente fue el departamento encargado de gestionar los sobornos.

La red de IDL-Reporteros funciona como una redacción virtual en la que se da un intercambio constante de documentación, información y de fuentes para contribuir en la investigación de los otros.

“Establecemos relación con periodistas, no con medios. La relación primaria es con el periodista de investigación”, dijo Gorriti. “Tiene que ser gente con mucha experiencia, y debe ser gente absolutamente confiable. Esto se maneja en forma muy horizontal, pero sobre la base de una confianza total. Hemos entendido desde el comienzo que esta es la investigación de corrupción más importante en la historia de América Latina y que va a depender del periodismo de investigación si tiene efecto o no tiene efecto, y nosotros estamos buscando garantizar que tenga efecto”.

Tanto el proyecto de Convoca como el de IDL-Reporteros contaron con la colaboración de la organización Connectas, que ha ayudado en la difusión de las investigaciones periodísticas, pero sobre todo ha contribuido con un soporte de datos sobre las empresas involucradas en el esquema de corrupción. La organización se ha dedicado en los últimos años a rastrear información sobre las compañías, los ejecutivos detrás de ellas y las empresas offshore involucrados en Lava Jato.

“Hay un montón de datos que pueden desprenderse vinculados al tema. Y así estamos haciendo un banco de datos con gran parte de las empresas que fueron apareciendo para ver el entramado offshore, cómo operó en este universo y cómo se manejaron todas las empresas que fueron abriendo en cada lugar del mundo”, dijo al Centro Knight Sol Lauría, investigadora de datos de Connectas, quien agregó que se trata de datos oficiales que se han obtenido mediante investigaciones judiciales o filtraciones.

Otra plataforma que ha sido de mucha utilidad para dar acceso a los medios a documentos sobre el caso es #LavaJota, un proyecto del sitio brasileño de noticias jurídicas JOTA.Info que cuenta con el respaldo de Transparencia Internacional. Se trata de un banco de datos que contiene documentos y contratos de las centenas de procesos judiciales que componen la operación Lava Jato.

“#LavaJota ha hecho una cosa muy valiosa que es juntar esos procesos en un solo lugar”, dijo Carlos Eduardo Huertas, director de Connectas, al Centro Knight. “Lo ha liberado sin darles beneficios informativos a ningún medio, y yo creo que eso ha hecho que el caso también tenga una cobertura diferente”.




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