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Jair Bolsonaro, presidente electo de Brasil, sigue cartilla de Donald Trump y preocupa a organizaciones de libertad de prensa



Un candidato presidencial, luego presidente electo, lanza repetidos ataques a medios de prensa críticos a sus propuestas y a su actuación, acusando de falso todo aquello que no le agrada. En contraste, escoge como portavoces medios que lo apoyan y están dispuestos a hacer menos preguntas incómodas. Y usa Twitter, Facebook y otras redes sociales para comunicarse directamente con sus partidarios, animándoles a privilegiar a la prensa “amiga” y a no creer en los medios “enemigos”.

Este escenario que caracterizó al Estados Unidos de Donald Trump en los últimos dos años parece repetirse ahora en el Brasil de Jair Bolsonaro. Electo como presidente el 28 de octubre, Bolsonaro tomará posesión el 1 de enero de 2019. Ha seguido la cartilla de su colega estadounidense, manteniendo en alerta a organizaciones brasileñas e internacionales que defienden la libertad de expresión y de prensa.

Brian Winter, editor jefe de la revista Americas Quarterly y vicepresidente para políticas públicas de la Americas Society/Council of the Americas, cree que los paralelos entre Bolsonaro y Trump son “muy cercanos y completamente intencionales”. “Bolsonaro ha copiado abiertamente tácticas de Trump porque ha visto lo eficientes que pueden ser”, dijo Winter al Centro Knight.

Entre las tácticas están la batalla contra lo que el estadounidense y el brasileño llaman “fake news”, “incluso cuando no son falsas”, observó Winter. “En los dos casos, tienen cierta causa legítima para reclamar – los medios tradicionales, hablando en general, tienen un sesgo político o ideológicamente antagónico a ellos. Pero ellos también han utilizado cínicamente este grito para poner una sombra de duda sobre los hechos, y también para crear sus propias – a menudo falsas – narrativas entre sus partidarios”.

El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, ha hecho por lo menos 149 declaraciones despectivas sobre la prensa en 2018, según Folha. (Marcos Brandão/ Senado Federal).
 

Ataques a la prensa, agresiones a periodistas

Los periodistas brasileños y extranjeros fueron objeto de agresiones durante la cobertura de las elecciones presidenciales en Brasil, según registró la Asociación Brasileña de Periodismo Investigativo (Abraji, por su acrónimo en portugués). Según la entidad, los partidarios de Bolsonaro son los perpetradores de la mayoría de las 153 ocurrencias de violencia (72 físicas y 81 digitales) contra periodistas en contexto electoral registradas desde el comienzo del año.

Varios periodistas que firmaron reportajes críticos a Bolsonaro fueron objeto de ataques coordinados en las redes sociales, con insultos y amenazas de violencia física e incluso de muerte. Algunos tuvieron sus cuentas de la aplicación de mensajes WhatsApp invadidas y sus contactos eliminados. En el día de la segunda vuelta de la elección, al menos nueve periodistas fueron agredidos verbal o físicamente mientras hacían su trabajo, de acuerdo con Abraji, incluyendo corresponsales extranjeros.

Una de estas agresiones vino del asesor de prensa de Bolsonaro. Carlos Eduardo Guimarães envió un mensaje a una lista de transmisión de WhatsApp con periodistas calificando a la prensa de “engaño” y “escoria”. El caso fue reportado por varios periódicos, como O Globo y Gazeta do Povo. Después de la repercusión negativa, el asesor pidió disculpas públicamente, como registró Agência Brasil.

El propio Bolsonaro, según Folha de S. Paulo, hizo declaraciones despectivas sobre la prensa brasileña en al menos 149 ocasiones desde el inicio del año – 45 solamente en octubre, mes de las elecciones. El diario analizó publicaciones en las redes sociales, pronunciamientos y entrevistas del entonces candidato y concluyó que él acusó 39 veces la prensa de falsedad y 38 veces de partidismo, y en 49 ocasiones buscó estimular el descrédito en la prensa.

Folha ha sido el medio más criticado públicamente por el presidente electo. El diario afirma haber sido objeto de 36 ataques de Bolsonaro. Después de Folha, los medios más criticados por el futuro presidente son los del Grupo Globo – TV Globo, el canal GloboNews, el diario O Globo y la revista Época – con 27 menciones despectivas.

Emmanuel Colombié, de RSF: "el clima de odio es un mal presagio" para los próximos años en Brasil. (Foto: Consulado-Geral da França/ RJ).

Aunque Bolsonaro hizo la mayoría de estas declaraciones antes de su elección, al día siguiente de su victoria en las urnas, el presidente electo reiteró en una entrevista con el diario nacional de TV Globo, que pretende retirar la publicidad oficial del Folha y de medios que, según él, estén “mintiendo descaradamente”. También afirmó que el Folha “no tiene más prestigio ninguno” y “por sí solo ese periódico se acabó”.

“Son declaraciones que no son normales para un presidente electo”, dijo Emmanuel Colombié, director regional en América Latina de Reporteros sin Fronteras (RSF), al Centro Knight.

“La incitación al odio y las declaraciones agresivas contra la prensa marcaron la victoria de Jair Bolsonaro. Obviamente respetamos el voto y el hecho de haber sido elegido democráticamente, pero ese clima de odio es un mal presagio para esta nueva era que se inaugura en el país”, dijo Colombié, agregando que RSF está “muy preocupada” y preparándose para “años complicados”.

También Abraji declaró haber recibido con “aprehensión” las declaraciones de Bolsonaro tras su victoria en las urnas. “El respeto a la Constitución – a la que el presidente hará un juramento solemne de obediencia el 1 de enero de 2019 – no es pleno cuando la prensa se convierte en objeto de ataques y de amenazas”, afirmó la entidad en un comunicado difundido el 30 Octubre.

Daniel Bramatti, presidente de Abraji, le dijo al Centro Knight que “el presidente electo, a lo largo de su carrera como diputado, manifestó en diversos momentos desprecio por valores democráticos que Abraji considera fundamentales. Esperamos que, como presidente, cambie de actitud”.

La organización también espera de Bolsonaro, “así como de cualquier funcionario público, el respeto al papel del periodismo como actividad que fomenta debate, fiscalización y crítica”, dijo Bramatti. “La relación del presidente con la prensa debe todavía estar marcada por la impersonalidad. Si no es así, Brasil será comparado a países con regímenes represivos, que ven en el buen periodismo a un enemigo a combatir”.

Daniel Bramatti, presidente de Abraji: la organización espera del futuro presidente de Brasil "el respeto al papel del periodismo como actividad que fomenta debate, fiscalización y crítica". (Alice Vergueiro/Abraji).
 

El presidente de Abraji afirmó que las prioridades de la entidad bajo el futuro gobierno de Bolsonaro seguirán siendo las mismas desde su fundación: “defender la libertad de expresión (incluyendo la seguridad de los periodistas), promover la transparencia del poder público y fomentar la mejora profesional. En resumen, colaborar con el mejoramiento del periodismo para contribuir con la democracia”.

RSF afirmó que la protección de los periodistas contra agresiones físicas y ataques digitales será una de las prioridades de la organización. “Cómo ayudar a periodistas, comunicadores y blogueros que son atacados por partidarios de Bolsonaro, qué consejos, qué recomendaciones, cómo podemos ayudar a los comunicadores que van a continuar denunciando, criticando el trabajo de la administración”, enumeró Colombié.

Tanto RSF como Abraji lanzaron publicaciones en 2018 con orientaciones para los comunicadores que son objeto de acoso virtual en las redes sociales.

Censura y aumento de suscripciones son posibles efectos

Además de los obstáculos que pueden venir a los periodistas en la realización de su trabajo, o de ataques físicos y virtuales a los profesionales responsables de reportajes que desagradan al presidente electo y a sus partidarios, existe también la posibilidad de censura, alerta RSF.

“Hay presidentes electos en muchos países llamados democráticos que censuran a la prensa”, dijo Colombié. “En América Latina tenemos muchos ejemplos y Brasil podría convertirse en un modelo de censura institucional, a través de varias medidas”. Una de ellas sería la retirada de la publicidad oficial a medios de prensa críticos al gobierno, como ya amenazó Bolsonaro, recordó el director regional de RSF.

Winter subrayó que “la libertad de prensa no puede ser restringida solo por cambios en las leyes – puede ser corroída también por amenazas y por la autocensura”.

Brian Winter (a la derecha) entrevistó a Jair Bolsonaro en octubre de 2017 y escribió un perfil del entonces precandidato presidencial para una edición de Americas Quarterly. (Americas Quarterly).
 

Al observar la situación en Estados Unidos, Winter evalúa que los periodistas de su país aún no han descubierto cómo cubrir Trump “de la manera correcta”. “Una conclusión obvia basada en la experiencia de Estados Unidos sería evitar dejar a Bolsonaro dictar la agenda de noticias con su última controversia o comentario ultrajante”.

Trump ha logrado eso en Estados Unidos, lo que lo beneficia, en opinión de Winter, porque sus partidarios se animan a ver a los grandes medios escandalizados y porque esta cobertura quita el foco a cuestiones más importantes relacionadas con el gobierno.

Pero es más fácil hablar que hacer, reconoce el editor jefe de Americas Quarterly: “parte de la profesión periodística inevitablemente se refiere a reportar lo que dijo un presidente, especialmente cuando es tan diferente de lo que estamos acostumbrados a escuchar del más alto cargo en país”.

Tanto el editor jefe de Americas Quarterly como Bramatti, de Abraji, dijeron creer que un efecto colateral positivo en este contexto puede ser el fortalecimiento de la prensa independiente, como ocurrió en Estados Unidos.

“Ambos países tienen una prensa fuerte y vibrante”, dijo Winter. “En Estados Unidos, está claro que el gobierno Trump – involuntariamente – revigorizó a unos medios que venían sufriendo por años debido a la caída en circulación y la participación en el mercado. Creo que hay posibilidades de que un fenómeno similar ocurra en Brasil, aunque es preocupante que varias empresas de medios estén en una situación financiera calamitosa”, afirmó.

También alerta que, si Bolsonaro continúa mirando a Folha, puede contribuir a que el periódico consiga aumentar su audiencia y número de suscriptores – así como Trump hizo para el “fallido New York Times”, en palabras del presidente estadounidense. Folha ya reportó una “campaña espontánea de defensa del periódico”, con publicaciones en redes sociales de figuras públicas y ciudadanos alentando suscripciones al periódico.

“El llamado ‘Trump bump’ motivó 300 mil nuevas suscripciones digitales para el NYT en los primeros tres meses después de la toma de posesión”, dijo Winter. “Si Bolsonaro realmente quiere que Folha ‘se acabe’ – como dijo – ¡entonces él realmente debería dejar de hablar en ella!”.




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