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En víspera de nuevo gobierno en Brasil, Bolsonaro critica a la prensa y periodistas son atacados en redes sociales



El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, y algunos de sus aliados no parecen haber disminuido el tono de las declaraciones contra el periodismo crítico desde que fue elegido a finales de octubre.

Sólo en los últimos diez días en Twitter, Bolsonaro ha publicado o retuiteado diez posts con críticas o afirmaciones deletéreas sobre la prensa tradicional. Su hijo Carlos Bolsonaro, concejal en Río de Janeiro y uno de los principales nombres entre los aliados del presidente electo, publicó o retuitó en el mismo periodo 26 publicaciones con contenido similar.

Algunos ejemplos de las afirmaciones del hijo señalan que parte de los medios están “podridos” y son “el cáncer”, mientras que el padre afirmó que “la mayor parte de la prensa ignora” el atentado que sufrió durante la campaña electoral y llamó a las repercusiones en la prensa por las declaraciones hechas por sus aliados “escaramuzas diarias deliberadas”.

A dos semanas de la posesión del nuevo gobierno, Bolsonaro también reverberó un intento de deslegitimar la prensa tradicional por medio de un engaño de que fueron objeto dos reporteros del Folha de São Paulo.

La periodista Patrícia Campos Mello ha sido objeto de insultos en redes sociales y ha recibido hasta amenazas de muerte por la publicación en octubre de un reportaje sobre cómo empresas estarían comprando cadenas de mensajes en WhatsApp a favor del presidente electo, una violación de la ley electoral brasileña.

El pasado sábado 14 de diciembre, dos meses después de la publicación que la puso en el radar de los partidarios de Bolsonaro que agreden a periodistas en las redes, Campos Mello empezó a recibir mensajes de amigos y conocidos sobre dos rumores sobre ella que estaban circulando en las redes sociales. El primero decía que ella había sido condenada por el Supremo Tribunal Federal (STF) a pagar una indemnización a Bolsonaro por el reportaje de octubre y el segundo afirmaba que ella había recibido un premio del Folha como “Guardián de la Verdad”.

Las dos mentiras partieron de dos perfiles en Twitter que se autodeniman como de “humor” y que emulan los perfiles oficiales del STF, en el primer caso, y de Mônica Bergamo, también periodista y reportera del Folha, en el segundo.

El tuit sobre la falsa condenación fue publicado en la noche del día 13 y retuiteado 855 veces hasta el momento, pero también circuló como meme en Twitter, en Facebook y en WhatsApp, lo que lleva a Campos Mello a creer que se trata de miles de recursos compartidos . “‘Ah, pero era una sátira’, dicen. Pero la gente creyó que es verdad y me insultaban: ‘va a tener que pagar, p*****’, ‘paga, petista [seguidora partido de los trabajadores] de m****’”, contó ella al Centro Knight.

La segunda mentira, publicada en la mañana del día 14, parece inspirada en el hecho de que Campos Mello fue citada por la revista Time en el reportaje que hizo sobre el homenaje a los periodistas en su edición especial que elige a la “Persona del Año”, publicada la semana pasada. Los periodistas fueron los elegidos por la revista a quienes calificó como “Guardianes de la Verdad”.

Campos Mello dice que los insultos en línea venían disminuyendo desde octubre, cuando una amenaza de muerte dirigida a ella y a su hijo de seis años llevaron al Folha a contratar a un guardaespaldas para acompañarla. Pero el homenaje de Time, repercutida por colegas y admiradores en redes sociales, y las dos mentiras que comenzaron a circular el último fin de semana dieron nuevo aliento a detractores de la reportera en estas redes.

Uno de los rumores también sirvió a una campaña de descrédito de la prensa tradicional. Algunos periodistas compartieron el tuit sobre el premio inexistente para felicitar a Campos Mello, sin darse cuenta de que se trataba de un perfil falso de Mônica Bergamo – la foto era la misma del perfil original y el nombre, “Mônica Bengamo”, muy similar al nombre de la columnista del Folha. Imágenes de los tuits de los periodistas que cayeron en la “broma” fueron compartidos por diversos perfiles, incluyendo el del presidente electo y el de su hijo Carlos.

“Esto se convirtió pronto en un ‘mire como la prensa cree en cualquier cosa’ y el propio Bolsonaro lo retuiteó. Es algo que tiene un método, a pesar de parecer aleatorio”, dijo Campos Mello.

Para ella, esta nueva ofensiva está ligada a la publicación el día 13 de un reportaje firmado por ella y por Arturo Rodrigues, su colega en el Folha, sobre la presencia de bots y perfiles falsos en Twitter dedicados a hacer publicaciones de apoyo al presidente electo. “Hace mucho tiempo que no sucedía nada. De repente, el día en que hacemos el artículo, surge una noticia falsa”, dijo la periodista.

Campos Mello lamenta que esta sea “la nueva normalidad” para periodistas en las redes sociales. “Si hay nuevas amenazas, voy a denunciar. Pero por ahora solo me llaman hija de p*** y me mandan al infierno. Es triste, pero creo que esta es la nueva normalidad. Es muy horrible porque es un intento claro de intimidación: haces un artículo y media hora después inventan una mentira y empiezan a bombardearte. Eso da miedo”.

La cuenta que propagó la mentira sobre el falso premio y que emulaba el perfil de la periodista Mônica Bergamo fue suspendida por Twitter, pero ya hay un nuevo perfil con el mismo estilo en la red social. Campos Mello también afirma que ya encontró y denunció dos perfiles falsos imitando al suyo, que fueron retirados del aire. “Es un juego de gato y ratón”, dice la reportera. La cuenta que emula el perfil oficial del STF continúa en la plataforma.

La oficina de prensa de Twitter explicó al Centro Knight que cualquier usuario puede denunciar perfiles y tuits por violar las reglas de la plataforma. Estos casos se analizan y “están sujetos a la aplicación de las medidas apropiadas”, dijo la empresa.

Política e intermediación

La investigadora Esther Solano, científica social y profesora de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp) ha estudiado en el último año el electorado de Bolsonaro. “Una característica de los votantes de Bolsonaro es que tienen una enorme desconfianza de la gran prensa”, dijo Solano al Centro Knight. “Consideran que es politizada, partidaria y que está persiguiendo a Bolsonaro, porque no lo quieren [como presidente]”.

Para la investigadora, los ataques a la prensa perpetrados por el presidente electo y por políticos en su órbita son un intento de “potenciar la desconfianza [de sus partidarios] como estrategia de hacer política”.

Tal estrategia es “una fotocopia” de lo que hace Donald Trump, presidente de Estados Unidos, desde 2016, recordó la investigadora. “[Bolsonaro e hijos] están copiando una estrategia de ataque y demonización de la gran prensa, para que las personas no confíen en la información” que vienen de los medios tradicionales, y de utilización de las redes sociales, especialmente Twitter, para comunicarse directamente con sus ciudadanos partidarios.

En su discurso ante el Tribunal Superior Electoral (TSE), el 10 de diciembre, Bolsonaro afirmó que “el poder popular no necesita más de intermediación: las nuevas tecnologías permitieron una relación directa entre el elector y sus representantes”. Esta frase llamó la atención del periodista e investigador Eugenio Bucci, profesor de la Universidad de São Paulo (USP).

Esta afirmación, junto con las críticas de Bolsonaro a la prensa tradicional, son señales de que va a querer sobrepasar el papel de la prensa y de otras instituciones que hacen la mediación “entre los ciudadanos y el poder público”, dijo Bucci al Centro Knight.

Sin embargo, esa “relación directa” entre gobernantes y gobernados invocada por Bolsonaro no es tan innovadora como él intenta hacerla parecer: Napoleón Bonaparte ya imprimía ese tono como emperador de Francia en el siglo XIX, observa el profesor. “Eso no tiene nada que ver con la tecnología, tiene que ver con la política”, subraya.

“Viene de ahí la expresión ‘bonapartismo’ como una forma de autoritarismo que se caracteriza precisamente por atravesar las mediaciones de la institucionalidad de un Estado más o menos democrático”, explica el profesor. “La tecnología es una herramienta, una facilitadora de la comunicación, pero ella puede tanto servir para mejorar la mediación como para atravesar las instancias de diálogo, de crítica, de cuestionamiento y, principalmente, de contestación”.

Querer usar Twitter para comunicarse con sus partidarios no es un problema, resalta Bucci. Pero la afirmación de que la intermediación ya no es necesaria “puede ser leída también, considerando los signos secundarios, como una cierta predisposición a no responder a cuestionamientos”.

Él observa que la “política es mediación e intermediación”. “La democracia es resultado del diálogo, negociaciones, composiciones, reglas para tratar las divergencias. De tal manera que, si no hay mediación, ni la política es posible y mucho menos la democracia”.

En este contexto, el periodismo crítico e independiente tiene un papel crucial que cumplir.

“El trabajo de los periodistas ahora debe tener atención a esta exigencia que la coyuntura presenta”, evalúa Bucci. “Ellos estarán trabajando para fiscalizar al Poder Ejecutivo como siempre sucedió, así como los demás Poderes, pero en una situación en que eso es aún más dramático como necesidad. La conciencia de ese lugar puede ayudar mucho al trabajo de la prensa, y la prensa en ese contexto necesita buscar todas las formas de compromiso con la sociedad”.




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