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Violencia contra mujeres periodistas aumenta en las Américas, informe de la CIDH



Las mujeres periodistas son “doblemente propensas a ser víctimas de violencia” en el continente americano por ejercer su derecho a la libertad de expresión y por razones de género. Así lo establece el informe “Mujeres periodistas y libertad de expresión” publicado por la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el pasado 8 de marzo.

Report on discrimination and gender-based violence against women journalists in the Americas (Screenshot)

El informe examina la violencia física en contra de mujeres periodistas, así como el acoso en línea y dentro de las salas de redacción.

De acuerdo con el informe, los ataques que son más comúnmente reportados por las mujeres periodistas tienen tres formas diferentes: “violación sexual contra periodistas en represalia por su trabajo, abuso sexual de periodistas en cautiverio o bajo detención, y violencia sexual por parte de las turbas contra periodistas que cubren actos públicos”.

Asimismo, el género no solo determina las maneras diferenciadas de violencia, sino que usualmente estos actos tienen una repercusión en sus familias. Las mujeres periodistas denuncian que los ataques que están “orientados a intimidarlas o silenciarlas son perpetrados contra su entorno familiar, incluidos sus hijos e hijas”, según el informe.

“Los actos de violencia contra las mujeres, y en especial contra las mujeres periodistas, no son actos aislados, sino que son sintomáticos de un patrón de discriminación estructural contra las mujeres, que tiene sus raíces en conceptos referentes a la inferioridad y subordinación de las mujeres ante los hombres”, señala el informe. “El machismo y los estereotipos de género arraigados en las sociedades de los países de la región incrementan la situación de riesgo de las mujeres periodistas y les impide el completo ejercicio de su derecho a la libertad de expresión y de su derecho a vivir una vida libre de violencia”.

Según cifras de la Unesco, tomadas por el informe de la Relatoría Especial, en los últimos años se ha registrado un aumento en el asesinato de mujeres periodistas en el mundo. Entre 2012 y 2016, la Unesco registró 38 homicidios de periodistas mujeres que representan el 7% de los asesinatos de periodistas durante ese periodo. Por su parte, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), reportó que en 2017 fueron asesinadas en el mundo 8 mujeres periodistas, lo que significa el 19% del total de periodistas asesinados ese año, agrega el informe.

Por su parte, la Relatoría Especial documentó entre 2012 y 2018, siete homicidios de comunicadoras y trabajadoras de medios por motivos que podrían estar relacionados con su trabajo en el continente americano. Los crímenes tuvieron lugar en Colombia y México. En Colombia se registraron los casos de Flor Alba Núñez (ocurrido en 2015) y de la comunicadora indígena Efigenia Vásquez Astudillo (2017). México registró los asesinatos de las periodistas Regina Martínez (2012) y Miroslava Breach (2017), así como el de la trabajadora administrativa de un diario Irasema Becerra (2012), de la tuitera identificada como María del Rosario Fuentes Rubio (2014) y de la bloguera Leslie Ann Pamela Montenegro (2018).

La violencia sexual en contra de mujeres periodistas es uno de los temas que genera mayor preocupación.

En un estudio global realizado por la International Women’s Media Foundation, retomado por el informe de la Relatoría, de las 597 mujeres encuestadas, el 63% señaló haber sido amenazada o acosada en línea, el 58% amenazada o acosada en persona y el 26% víctima de ataques físicos.

Aunque no hay cifras generales para la región, el informe señala que en países como Colombia, Paraguay, Brasil y México, mujeres periodistas han denunciado haber sido víctimas de violencia y acoso sexual en el desarrollo de su trabajo.

En El Salvador, todas las mujeres periodistas que participaron en un estudio local dijeron haber recibido experimentado acoso sexual durante su trabajo en terreno, y más del 96% dijo haber experimentado esto mismo dentro de los medios en los que trabajaban.

En Brasil, el 75% de las mujeres periodistas que respondieron una encuesta en línea para un estudio local, dijo haber recibido comentarios incómodos sobre su cuerpo, ropa o apariencia en el ejercicio de su profesión.

Uno de los aspectos que la Relatoría Especial resalta a lo largo de su informe es el incremento de la violencia en línea del que son víctimas las mujeres periodistas. Un dato también encontrado por la Unesco en su informe “Tendencias mundiales en libertad de expresión y desarrollo de los medios: Informe Regional 2017-2018 América Latina y el Caribe”. Estos ataques se caracterizan por el tema de género lo que hace que los comentarios sean “misóginos y de contenido sexual”, según el informe de la Relatoría Especial.

Sin embargo, los peligros no solo están en la calle durante su cobertura. La oficina también es un lugar donde son atacadas, según el informe. Allí reciben comentarios no deseados sobre su manera de vestir, reciben silbidos, “bromas” de contenido sexual y contacto físico no deseado.

La situación es más complicada para mujeres periodistas indígenas o afrodescendientes, quienes son más propensas a ser estigmatizadas, dice el informe.

La Relatoría Especial señala con preocupación que la mayoría de casos denunciados permanecen en la impunidad. Aunque la organización reconoce que algunos Estados intentan mejorar, “observa con preocupación la persistencia de obstáculos que van desde la ausencia de mecanismos y programas específicos de protección en algunos países hasta deficiencias asociadas al diseño e implementación efectiva de los mecanismos existentes”, según el informe.

Así por ejemplo, entre los aspectos señalados en el informe, están la falta de funcionarios públicos formados con perspectiva de género para poder recibir e investigar las denuncias de mujeres periodistas. En muchas ocasiones, dice el informe, se revictimiza a las mujeres.

Por este motivo, el informe culmina con una serie de recomendaciones hacia los Estados en materia de sus tres obligaciones de proteger, prevenir y procurar justicia en los crímenes.

Algunas recomendaciones tienen que ver con la necesidad de formar a sus funcionarios con perspectiva de género, lo cual se pondrá en práctica al momento de establecer medidas e protección a mujeres periodistas. Por ejemplo, que se tenga en cuenta el contorno familiar de la periodista en esas medidas.

También les recordó a los Estados que los crímenes sexuales deben ser investigados con una mayor celeridad, y garantizando la no revictimización de las personas.

La Relatoría Especial también hace recomendaciones a los medios de comunicación para que trabajen por mejorar el ambiente laboral al crear protocolos claros para denunciar acoso, así como formación en medidas de autoprotección.

El informe fue realizado en coordinación con la Relatoría sobre los Derechos de las Mujeres también de la CIDH, y tiene contribuciones de la Comisión Interamericana de Mujeres, mujeres periodistas de la región, expertos sobre el tema y sociedad civil, informó en un comunicado la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión.

Vea el informe completo en español aquí, y en inglés aquí.




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