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En víspera de elecciones presidenciales en Bolivia, dos iniciativas de verificación le ponen lupa al discurso político



Un supuesto mensaje escrito por el presidente de Bolivia, Evo Morales, en su cuenta de Twitter felicitando a los narcotraficantes Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán y Pablo Escobar con motivo del Día del Maestro el pasado 6 de junio se volvió viral en el país.

“Un saludo fraterno a quienes fueron mi guía e inspiración para industrializar la sagrada hoja de coca; gracias a sus enseñanzas lo estamos logrando”, se leía en parte del mensaje que además iba acompañado de una fotografía en la que supuestamente aparecía Morales junto a estos narcotraficantes.

El tuit era falso. Morales no había escrito ese mensaje sino uno de felicitación a todos los maestros. El falso mensaje distribuido en Facebook fue objeto de uno de los primeros chequeos realizados por Bolivia Verifica, un reciente proyecto de verificación de datos de América Latina que inició el 1 de junio con el propósito de acompañar las elecciones presidenciales que tendrán lugar el 20 de octubre y así “luchar contra la desinformación y mejorar la participación democrática”, según explica su portal.

Bolivia Verifica fue lanzado en vísperas de las elecciones presidenciales. (Captura de pantalla).

“Como fruto del trabajo de análisis y de observación permanente que hace la Fundación [para el Periodismo] sobre los retos del periodismo, se vio la necesidad de trabajar en el tema de la verificación porque ya se pudo tener una apreciación de lo que ocurrió con las famosas noticias falsas en Estados Unidos, en Brasil, Inglaterra, y surgió la iniciativa de crear un observatorio de verificación de noticias en Bolivia para que se haga el trabajo de seguimiento en las elecciones generales”, dijo César del Castillo Linares, editor general del proyecto, al Centro Knight.

La idea de la Fundación tuvo eco en organizaciones internacionales que la apoyaron no solo con la tecnología necesaria para realizar las verificaciones sino también con financiación que permitió la capacitación del equipo que hace parte del proyecto, explicó Del Castillo.

Durante los 45 días previos al inicio del proyecto, el equipo se capacitó de la mano del sitio Chequeado de Argentina, un referente en la región en este tipo de periodismo. “Nosotros aplicamos el método de Chequeado adecuado a nuestras circunstancias, a nuestra realidad pero bajo los parámetros que ellos mismos manejan y que ya han servido como experiencia también en Brasil, México y Colombia”, dijo Del Castillo.

Además de Del Castillo, el equipo lo completan Javier Castaños Galarza, quien dirige el proyecto, y Gabriel Díez Lacunza, segundo editor. A ellos les acompaña un grupo de estudiantes de periodismo de las universidades del país que están aliadas a Bolivia Verifica como la Universidad Católica de Bolivia y la Universidad Franz Tamayo.

Para seleccionar el contenido que va a ser verificado, el equipo utiliza parámetros similares a los de otros verificadores, como por ejemplo el índice de viralización del contenido, y de manera especial aquellas publicaciones que tienen la apariencia de haber sido hechas por un medio y que circulen por redes sociales como Facebook y Twitter.

“Hacemos verificaciones sobre publicaciones que en muchos casos tienen un formato periodístico que está destinado precisamente a sorprender a los usuarios y hacerles creer que se tratan de noticias verdaderas cuando son contenidos engañosos o falsos que afectan a los candidatos o a los partidos que en este momento están en carrera electoral”, explicó Del Castillo.

El presidente Morales, quien es de nuevo candidato a la presidencia para el que sería su cuarto periodo, y Carlos Mesa, el candidato que va segundo en las encuestas después de Morales, son los objetivos más frecuentes en las publicaciones que han chequeado Bolivia Verifica, agregó el editor general.

Adicional a estas publicaciones, el proyecto verifica también las propuestas de los programas de gobierno, así como el discurso político de la explicación de estas propuestas y de “la razones por las que ellos están solicitando o requiriendo el voto a su favor”.

“Estamos recurriendo a ciertas herramientas que ya son de conocimiento público, de uso común en el tema de la verificación para tratar de seleccionar y hacer un trabajo lo más certero posible”, dijo Del Castillo.

Bolivia Verifica sabe que la información chequeada no viaja tan rápido como la falsa: “Es uno de los retos más difíciles de la verificación”, explica Del Castillo. Por eso gran parte de su esfuerzo está en la distribución que por ahora se ha centrado en su cuenta de Facebook (que tiene casi 2.000 seguidores) y las diferentes plataformas de los casi 20 medios aliados al proyecto que incluye impresos, digitales, radiales y televisivos.

Asimismo, el proyecto hace un resumen semanal con las verificaciones más relevantes, ya sea por su viralización o por su incidencia en la política, explicó Del Castillo. Este resumen es enviado a manera de boletín a una base de datos con la que cuenta la Fundación para el Periodismo de casi 8 mil personas.

Por ahora el proyecto está programado para que termine a finales de octubre. Si se llega a presentar una segunda vuelta (programada para el 15 de diciembre), lo alargarán por ese tiempo. No obstante, el equipo tiene el objetivo de poder mostrar un buen trabajo y mantenerlo como un proyecto de verificación permanente que permita no solo verificar información relacionada con política y elecciones, sino de todo tipo.

“Yo creo que la necesidad de que haya un portal y un servicio de verificación está dada [en Bolivia] y se está descubriendo y evidenciando con el trabajo que afortunadamente estamos pudiendo hacer”, dijo el editor general.

“Ojalá nosotros podamos, una vez concluido este trabajo de verificación a las elecciones, prolongar las alianzas con algunos financiadores. Pero también incorporar y sumar de manera más efectiva a los medios para que la verificación – como un respaldo de la calidad del periodismo – esté presente, y eso también sea una prenda de garantía para las libertades porque en varios de los gobiernos de América Latina existen intenciones de afectar la libertad de información y de expresión por todas las vías”, dijo Del Castillo. “Entonces un sistema de verificación puede ser una buena prenda de garantía para preservar la libertad de información, de expresión y por lo tanto la calidad de la democracia”.

Chequea Bolivia: desde la región combatiendo la desinformación

Hacia noviembre de 2018, el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES) con sede en Cochabamba (centro del país), notó que Bolivia carecía de un proyecto enfocado a la verificación de datos a pesar de que las elecciones generales se estaban acercando.

Fue por este motivo, que el CERES comenzó un proceso para determinar cuál era el ecosistema de las noticias falsas en el país y en febrero de 2019 arrancaron las pruebas piloto de Chequea Bolivia, un sitio de verificación de datos que en este momento se enfoca en las elecciones generales que tendrá el país este 20 de octubre.

“Nuestra metodología ha sido trabajada sobre la base de las experiencias internacionales del tema, hemos trabajado mucho con Chequeado de Argentina, Verificado de México y varias organizaciones que ya están en esto por un tiempo. Y las hemos ido adecuando a una metodología que respondan a nuestras necesidades del país”, dijo Juan Soruco, director de Chequea Bolivia al Centro Knight.

Equipo de Chequea Bolivia: Gabriela Weiss, Enid López, Juan Soruco, Valeria Peredo, Juan Carlos Uribe y Alex Ojeda. (Cortesía).

Junto a Soruco trabaja Juan Carlos Uribe, coordinador del proyecto, además de dos periodistas encargados de la verificación y de la investigación periodística, y dos personas más que trabajan en la parte digital para detectar las llamadas ‘fake news’. Este equipo de seis personas realiza entre cuatro a seis verificaciones por día.

Para Soruco, el proyecto tiene un “aspecto novedoso” que tiene que ver con la unión de tres áreas que no siempre trabajan juntas. Una es la academia, de la mano del CERES con el propósito de sistematizar el conocimiento producido por las verificaciones; el trabajo de los periodistas como tal con sus investigaciones; y finalmente el área de las nuevas tecnologías para la develación de las noticias falsas.

“Entonces se está dando un proceso, una experiencia muy interesante que esperamos que además de alcanzar el objetivo fundamental que es ayudar a la gente, a la ciudadanía, a detectar noticias falsas [...] [permita] un avance académico que puede dar para la nueva formación y el análisis de la realidad un material de trabajo importante”, agregó Soruco.

Además de publicar sus verificaciones en su portal, el equipo busca viralizarlas también a través de su cuenta de Twitter, pero en particular de Facebook, la red social de mayor uso en el país, según explicó el coordinador de Chequea Bolivia, Juan Carlos Uribe, al Centro Knight. Sus verificaciones más populares han sido compartidas entre 9 mil y 12 mil veces.

Sin embargo, una de sus mayores preocupaciones está en el rol que juega la aplicación Whatsapp en la distribución de desinformación. Según Uribe, por cifras de otros países es la plataforma por donde circulan más noticias falsas y que “ni siquiera el mismo Whatsapp puede hacer una verificación”. Por eso están planeando una estrategia para combatir la desinformación desde allí también.

“Lo que queremos es que la gente pueda mandarnos las noticias para que nosotros verifiquemos. Estamos todavía en este proceso de trabajar en esta estrategia como la principal herramienta de distribución”, dijo Uribe.

Chequea Bolivia también tiene como aliados a algunos medios a nivel nacional que han compartido sus verificaciones, agregó el coordinador.

Uribe sabe que están a punto de comenzar la época “más dura” del trabajo. En estos meses, Chequea Bolivia ha visto cómo falsas imágenes, videos y presuntas noticias son compartidas en las redes en gran medida propiciadas por la polarización que vive el país.

Según Soruco, esta polarización ha creado incluso grupos especializados en realizar noticias falsas. Se trata de personas que simpatizan ya sea con el oficialismo o con los que están en contra de este.

La falta de transparencia por parte del Estado también ayuda a la propagación de desinformación, cree Soruco.

Por ejemplo, hace poco circuló información sobre la posible quiebra de la petrolera estatal del país. Para Soruco verificar información fue complicada porque las bases de datos oficiales no están actualizadas y cuando se hacen solicitudes de información, no son rápidos en darla.

Chequea Bolivia cuenta con una financiación para poder trabajar todo un año gracias a una subvención del National Endowment for Democracy (NED), así como algo de parte del CERES. Su objetivo es poder lograr el apoyo económico necesario para continuar con su trabajo de verificación, un trabajo que también busca ayudar al público en general a aprender a diferenciar esa información falsa.

“Lo más importante es la concientización del público, la autorregulación de las redes sociales es lo único que puede ayudar para que sean minimizadas. Creo que no hay otra forma”, finalizó Uribe.




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