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Colombia recuerda al periodista y humorista Jaime Garzón tras 20 años de su asesinato que se mantiene en impunidad



Ya son 20 años los que han pasado desde aquella madrugada del 13 de agosto de 1999 cuando hombres armados asesinaron al humorista y periodista Jaime Garzón Forero cuando este se dirigía en su vehículo a la emisora Radionet en Bogotá.

La fecha no ha pasado desapercibida en el país y desde temprano de este martes 13 de agosto, en Twitter Colombia la primera tendencia es Jaime Garzón. También estaban en tendencia algunas etiquetas como #SiGarzónViviera, #MatamosALosBuenos o #20AñosEsperandoJusticia.

“El clamor de justicia lo oímos todos, menos las autoridades, que durante años intentaron ocultar la verdad más importante: el asesinato de Garzón fue un crimen de Estado”, dijo Carlos Cortés del video blog La Mesa de Centro en su capítulo sobre el crimen del periodista.

Se cumplen 20 años del crimen del periodista Jaime Garzón. Foto: captura video FLIP de 2018.

Las investigaciones no solo apuntan a que agentes estatales se aliaron con grupos al margen de la ley para asesinarlo, sino que después agentes públicos hicieron todo lo posible por desviar la investigación, estableció en 2016 el Consejo de Estado. Es así como en 20 años, solo dos personas han sido condenadas por su crimen.

“La investigación no ha respetado el deber de debida diligencia en la investigación y juzgamiento de graves violaciones de derechos humanos, toda vez que la misma no se ha dado durante un plazo razonable. Después de 20 años no hay claridad sobre todos los actores que participaron en el homicidio”, dijeron representantes de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) al Centro Knight.

“Los obstáculos se encuentran es la ineficacia del proceso debido a las desviaciones que se dieron al inicio de este. Entre estas, se encuentra: i) la vinculación de dos personas que luego fueron absueltas por falta de pruebas; y, ii) el cambio del fiscal que conocía el caso”, agregó la FLIP en su respuesta oficial. Según la organización, por la tardanza en iniciar la investigación algunas pruebas se perdieron y testigos desaparecieron.

Sobre las dos personas que hasta el momento sí han sido condenadas, Carlos Castaño, el exlíder del extinto grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), fue el primero. Castaño fue condenado como coautor de homicidio agravado, “tras demostrarse que fue él quien dio la orden de ejecutar el homicidio”, informó la FLIP en un comunicado. Sin embargo, Castaño ya estaba muerto cuando llegó la sentencia.

La última condena tuvo lugar el 14 de agosto de 2018, cuando el exsubdirector del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) – la entidad de inteligencia del país –José Miguel Narváez fue condenado a 30 años de prisión como “determinador” del crimen por un juzgado de Bogotá. Una sentencia que posteriormente fue reducida a 26 años por un Tribunal Superior.

Las investigaciones indicaban que Narváez sugirió a Castaño asesinar a Garzón “a quien señalaba de ser afín a la guerrilla del Eln”, informó en su momento El Espectador. Según la Fiscalía, Narváez le aseguró a Castaño que Garzón recibía dinero en su intermediación para lograr la liberación de secuestrados, agregó el diario. Un rumor que ha sido desmentido varias veces.

Fue precisamente por el nexo entre grupos criminales y fuerzas estatales para cometer este crimen que el Consejo de Estado – máximo tribunal que define procesos que involucran al Estado – declaró el asesinato de Garzón como un “crimen de estado” en septiembre de 2016. En esa decisión, el Consejo determinó entre otras cosas que Colombia debía pagar una indemnización a la familia del periodista, así como realizar una ceremonia pública donde el comandante del Ejército y el Director de la Policía Nacional presentaran excusas y aceptaran la responsabilidad en el crimen.

En septiembre de ese mismo año, la Fiscalía General de la Nación declaró el asesinato como “un crimen de lesa humanidad al considerar que el homicidio sucedió en un contexto de violaciones sistemáticas a los derechos humanos y de persecución política ejercida por las autoridades en contra de dirigentes sociales, líderes de la oposición y periodistas”, informó la FLIP hace un año.

No obstante, esto no fue aceptado por el Tribunal Superior de Bogotá que redujo la condena de Narváez a 26 años al considerar que el crimen no se podría catalogar de lesa humanidad, informó El Espectador. De acuerdo con el Tribunal, para el momento en que ocurrieron los hechos, el crimen de lesa humanidad no estaba “tipificado” en el “ordenamiento jurídico colombiano”, agregó el diario.

Esta decisión podría tener consecuencias jurídicas graves para la investigación del crimen. De acuerdo a la legislación colombiana un delito prescribe después de 20 años. Si la decisión de la Fiscalía no es tenida en cuenta, el crimen de Garzón prescribiría en un año.

“La FLIP considera que esta decisión desconoce los estándares nacionales e internacionales para la investigación y juzgamiento de las graves violaciones a los derechos humanos, pues para la fecha de los hechos sí existía normatividad aplicable en Colombia que reconoce la existencia y caracteriza los crímenes de lesa humanidad”, dijo la organización. “La decisión adoptada por el Tribunal, conllevaría a la prescripción del homicidio de Jaime Garzón, lo cual constituiría una obstrucción al desarrollo de la investigación, y con ello se mantendría en estado de impunidad del caso”.

Según explicó la FLIP al Centro Knight, los representantes del caso de Garzón podrían interponer un recurso ante la Corte Suprema de Justicia para que sea esta la que determine si es o no un crimen de lesa humanidad.

Actualmente al menos otros tres exmilitares están siendo investigados por el crimen. No obstante, algunos de ellos se han acogido a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) – la legislación establecida en el marco del proceso de paz con la guerrilla de las Farc – por lo que el caso de Garzón podría ser juzgado por este ente, de acuerdo con La Mesa de Centro.

“Esperamos que el sometimiento del caso de Jaime Garzón ante la JEP abra la posibilidad a que se adopten nuevos avances en punto al esclarecimiento de los hechos, particularmente frente a la participación de agentes del Estado”, aseguró la FLIP al Centro Knight.

Por investigar el crimen de Garzón, la también periodista colombiana Claudia Julieta Duque fue víctima de un secuestro, amenazas, persecución y tortura psicológica. Por este último crimen están siendo investigados ocho exmiembros del extinto DAS.

Lágrimas, risas y homenajes para Garzón

La muerte de Garzón le sigue doliendo a Colombia. No solo los columnistas, colegas y familiares lo han demostrado públicamente. También los muchos seguidores que lo siguen recordando con mensaje en redes sociales o yendo cada año hasta el lugar donde quedó su vehículo el día del crimen.

Mural de Jaime Garzón. (Elberth 00001939 [CC BY-SA 3.0]).

“En este país hay muchos crímenes y violencia, pero pocos episodios tan dolorosos y tristes como que hayan matado a Jaime Garzón”, lo resume Diego León, un actor colombiano, amigo y colega de set de Garzón cuando hicieron el programa ‘Quac’.

Es que Jaime Garzón era el referente del humor y la sátira política del país. Con una gran genialidad, como lo describe León, Garzón logró burlarse de todo Colombia: desde presidentes, embajadores y otros políticos, hasta de los criminales más peligrosos.

“Jaime Garzón es una persona verdaderamente esencial en la historia de este país… Me puedo morir de la tristeza de saber que lo mataron igual que a Andrés Escobar [futbolista colombiano]. Es inaudito, inaudito, que este país lo mejor que produce… lo mata”, escribió León para un artículo especial en El Espectador.

León cree que el crimen de Garzón acabó con una parte esencial de los colombianos. “¿Qué quiere decir? Que cuando matan a alguien como a Jaime Garzón matan a la mitad del país, matan una forma nuestra de reírnos y de comunicarnos”.

Además de los personajes que creó para burlarse del país y que son queridos y recordados por el país, Garzón también trabajó incansablemente por la paz de Colombia. “Yo creo en la vida, creo en los demás, creo que este cuento hay que lucharlo por la gente, creo en un país en paz, creo en la democracia, creo que lo pasa es que estamos en malas manos, creo que esto tiene salvación. Y ese es un norte demasiado largo”, dijo Garzón en una entrevista.

Su crimen además dio paso a un época de mayor violencia y censura para la prensa según la FLIP.

“Los años 90’s fueron la época más letal para la prensa en Colombia. Este caso demuestra cómo ha sido usada la violencia para callar voces en el marco de conflicto armado. Demostró cómo el Estado, de la mano del paramilitarismo, contribuyó con la censura de periodistas que trataban temas sensibles en la época”, aseguró la organización.

Para la FLIP, la impunidad de su crimen tiene consecuencias graves como la falta de “la garantía de las víctimas a la verdad, justicia y reparación”. También no permite reconstruir la memoria histórica para “reconocer el impacto que tuvo el conflicto armado en la sociedad colombiana”, y finalmente le quita “el reconocimiento del papel de la prensa en Colombia y más de la mano de una persona interesada en informar mediante el humor”.

La Universidad Nacional de Colombia tiene programado un homenaje a Garzón para este 13 de agosto a las 6 de la tarde.

Asimismo, la FLIP tiene programado un evento especial ‘Sátira contra la censura’ que busca revivir el humor político a través de la financiación de 10 proyectos de este estilo.

La Mesa de Centro, del sitio La Silla Vacía, y la FLIP realizaron este video sobre el crimen de Garzón.




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