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Blog PERIODISMO EN LAS AMERICAS

Ganadora del Cabot, Angela Kocherga agradece a quienes le han confiado sus historias, "arriesgan sus vidas en busca de justicia"




Durante tres décadas, los reportajes de la periodista Angela Kocherga han recorrido la frontera que divide Estados Unidos y México. La frontera es el hogar y el lugar de trabajo de la reportera que “vive en el límite entre Texas, Nuevo México y Chihuahua”.

Angela Kocherga es una de las ganadoras del Premio Maria Moors Cabot 2019. (Twitter).

Su carrera y reportería la han hecho merecedora del Premio Maria Moors Cabot 2019, el cual reconoce a los periodistas que han fomentado el entendimiento entre los países del continente americano.

“Angela Kocherga ha hecho su misión el contar historias de la zona fronteriza entre Estados Unidos y México, una línea que une y divide”, dijo el jurado de los Cabot sobre la periodista que reporta para The Albuquerque Journal en EE.UU. “En tiempos en que la política de Estados Unidos exige la construcción de muros, sus reportajes sirven para construir un mayor entendimiento”.

Kocherga ha reportado sobre migración en Centroamérica y las políticas de migración de Estados Unidos, la guerra contra el narcotráfico en Ciudad Juárez y sus impactos en los residentes de las comunidades fronterizas en Texas, Nuevo México y México.

Ella es también una colaboradora importante de radio y televisión públicas y anteriormente ha trabajado en la frontera como reportera de The Dallas Morning News, ha sido jefe de la oficina en México de Belo Broadcasting y reportera de noticias de WFAA en Dallas/Fort Worth. Adicionalmente, ha sido profesora de periodismo sobre cobertura de fronteras en la Escuela de Periodismo y Comunicación Masiva Walter Cronkite y directora de Borderlands, un programa de Cronkite News. 

Kocherga recibirá el Premio Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York el 16 de octubre.

El Centro Knight entrevistó a Kocherga sobre su carrera como reportera en la frontera entre Estados Unidos y México, sobre la actual cobertura periodística que existe en esa región y lo que significa haber ganado el Premio Cabot.

A continuación, la entrevista completa. Algunas respuestas han sido editadas para mayor claridad.

Centro Knight: ¿Cuándo y por qué decidiste entrar al periodismo?

AK: Mi madre es mi inspiración. Ella comprendía el poder que tienen las palabras, el poder de una historia y se aseguró de que siempre tuviera un libro entre mis manos durante mi niñez. Y al criarnos a mí, mi hermano y mi hermana en ambos lados de la frontera, desde Ciudad de México hasta Guadalajara y hasta el Valle de Río Grande en Texas, crecimos bilingües, biculturales y binacionales. Empecé a desarrollar mis habilidades como reportera trabajando en el periódico de la escuela secundaria y participando en competencias de escritura, y luego decidí seguir la carrera de periodismo como licenciatura cuando fui a estudiar a la Universidad de Texas en Austin. Ahí también hice periodismo de radiodifusión y además del televisivo tuve mi primera experiencia en reportería radial.

KC: Cuando piensas en toda las personas que has entrevistado y en todas las historias que has cubierto, ¿cuáles consideras que son las más interesantes o de cuáles aprendiste más?

AK: Es difícil de decir. Estoy muy agradecida con todos los que me han confiado sus historias, especialmente con aquellos que arriesgan sus vidas en busca de justicia, como los familiares de los desaparecidos. Siempre recuerdo a los niños que he conocido en su trayecto hacia Estados Unidos. Siempre me pregunto qué habrá pasado con el niño de 14 años que iba en un bus lleno de hombres deportados que regresaban a Honduras. Él dijo haber huído de su casa después de que su padre fue asesinado. Parecía más joven de lo que era y su voz aún se quebraba porque seguía sin haber cambiado del todo. Eso fue en 2002 en la frontera entre México y Guatemala. Seguiré entrevistando a muchos niños y jóvenes en Centroamérica, México y, por supuesto, ahora en la frontera entre Estados Unidos y México.

Una de mis historias favoritas es la de unos adolescentes disfrazados de ángeles con maquillaje plateado en sus rostros y alas enormes que visitaban escenas de crímenes en Ciudad Juárez. Les daban consuelo a los familiares de las víctimas y llevaban carteles en los que les pedían a los “agentes policiales corruptos” y “sicarios”, o asesinos a sueldo, que se arrepientan. Durante los años más violentos en Juárez, los derechos de las víctimas y la atención de traumas fueron carentes, pero aprendí que un gesto simple podía tener un impacto profundo después de un tiroteo.

KC: ¿Qué podrías comentar de la calidad de la cobertura en la región fronteriza entre México y Estados Unidos?

AK: Tiende a enfocarse en las crisis y a veces es superficial. Pero en los últimos tiempos, está habiendo una reportería increíble centrada en asuntos migratorios y crisis humanitaria. El enfoque del actual gobierno en la frontera tiene como consecuencia que más periodistas vayan a la frontera a reportar. Creo mucho en el reporteo sobre el terreno y el simple hecho de estar en la frontera, aunque sea por poco tiempo, hace toda la diferencia en el tipo de historia. Los reporteros visitantes pueden ver por sí mismos que la frontera no es un territorio abierto y sin ley, dominado por criminales. Sí, hay problemas de tráfico ilegal y contrabando. Ese es un hecho real en todas las fronteras, pero la región es también el hogar de pujantes comunidades fronterizas. También lograrían ver el impacto directo de las políticas fronterizas en las personas, con quienes podrían hablar y citar a quienes están en la frontera.

KC: ¿Qué es lo más importante que está sucediendo ahora en la frontera?

Angela Kocherga reportando desde terreno. (Cortesía).

AK: Diría que la crisis humanitaria y las medidas severas diseñadas para disuadir a los migrantes, incluyendo la separación de familias, el mandar a México a los solicitantes de asilo para que esperen ahí la decisión de una corte estadounidense, y el despliegue de tropas de la Guardia Nacional mexicana para impedir que los migrantes de otros países entren a Estados Unidos por las fronteras del sur y del norte. El proceso de asilo ha cambiado de forma dramática en un corto periodo de tiempo.

La otra gran historia es el aumento de los grupos de odio enfocados en la frontera, personificados por el supuesto hombre armado de Dallas que manejó 600 millas y por más de 10 horas para, en sus propias palabras, “matar mexicanos” y detener la “invasión hispánica”. Tras repetidas advertencias hechas por el presidente y por otros sobre la “invasión”, el ataque que sufrimos vino desde adentro. Todos debemos reportar más sobre esta amenaza.

KC: ¿Qué esperas lograr con tus reportajes en la frontera?

AK: He tenido el privilegio de contar las historias de la frontera y más allá, en América Latina. Le agradezco a mi hermosa y brillante madre que me crió tanto en Estados Unidos como en México. Gracias a esa experiencia, soy bilingüe, bicultural y binacional, y mi objetivo como periodista es servir de puente al entendimiento -- especialmente en tiempos turbulentos y de división.

KC: ¿Qué significa para ti recibir este premio?

AK: Me siento profundamente honrada de ser una de las ganadoras del Maria Moors Cabot. Me siento honrada de estar entre muchos grandes periodistas que vinieron antes que yo representando lo mejor de las Américas. Este premio es también un tributo a todas las personas que han confiado en mí para contar sus historias, especialmente las personas de la frontera.




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