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Periodistas Haitianos resisten amenazas a la libertad de prensa cinco años después de terremoto




Por Shearon Roberts

Cinco años después de que un terremoto de magnitud 7.0 golpeara a Haití, los periodistas del país enfrentan amenazas, hostigamiento y silenciamiento por parte de partidarios del gobierno, y en ocasiones, por parte del propio presidente. Mientras que el periodismo tuvo un papel urgente e imperativo durante las secuelas del terremoto, los periodistas haitianos han mantenido una crítica constante a los esfuerzos de reconstrucción y, como resultado, han sido vilipendiados por las autoridades.​

AyitiKaleJe

   El equipo periodístico de Ayiti Kale Je junto al director asistente en 2013.

Antes del terremoto, el panorama de los medios haitianos era uno dividido por líneas políticas. El desastre llevó a la unión de estos luego de que las agencias de noticias se vieran enfrentadas a recursos limitados, a crisis político-socio-económicas en curso, y a un gran adversario como lo era el gobierno del presidente Michel Martelly.

“El Estado haitiano no quiere libertad de prensa que no sea en su beneficio”, dijo Liliane Pierre-Paul, presidente de la Asociación Nacional de Medios Haitinos (ANMH), la organización de medios más grande de Haití. “Ellos no desean respetar la transparencia. Ellos no quieren generar conciencia entre la población, y no aprueban nuestros reportajes que denuncian su comportamiento en el gobierno”.

Pierre-Paul participó en una serie de entrevistas de investigación que he realizado con periodistas haitianos desde 2013 para poner de relieve cómo los trabajadores de prensa de Haití han cubierto la reconstrucción de su país.

A medida que el aniversario del terremoto en 2015 se acerca, periodistas haitianos aclararon, en entrevistas de seguimiento, que celebrar los hitos de la reconstrucción era noticia de interés para agencias de noticias externas, especialmente para Estados Unidos y para organizaciones sin ánimo de lucro que operan en Haití.

Los haitianos mantienen su preocupación con los eventos sucedidos en su país, específicamente, el impasse entre el presidente Martelly y la oposición dentro del Senado de Haití. La crisis política tiene poca relación con lo que el gobierno de Martelly ha logrado o no respecto a la reconstrucción después del terremoto.

Las noticias haitianas sobre las protestas entre noviembre y diciembre de 2014, y la crisis política de enero de 2015 están más relacionadas con el aparente fracaso del gobierno en permitirle a los haitianos participar en el proceso democrático, luego de que la administración de Martelly fallara en la organización de elecciones locales.

La administración de Martelly ha buscado establecer legitimidad entre el pueblo haitiano al presumir los proyectos de reconstrucción. Sin embargo, el gobierno del presidente – uno que Martelly ha construido en un disruptivo año de terremoto, con un bajo número de votantes que convirtió la elección es una disputada y que fue decidida por observadores internacionales externos – se mantiene inestable.

“La palabra reconstrucción es una palabra muy interesante”, dijo Marcus Garcia, presidente de la Asociación de Medios Independientes de Haití (AMIH). “La gente haitiana no piensa en una reconstrucción. Nadie les ha preguntado su opinión y esa debería ser la primera pregunta”.

La AMIH de García, que fue fundada en oposición a la ANMH, unió fuerzas con Pierre-Paul después del terremoto de 2010. La solidaridad entre las organizaciones de noticias después del terremoto reafirmó la misión del periodismo haitiano de abogar en nombre del pueblo haitiano el cual, como argumentan los periodistas del país, ha sido dejado por fuera de la mesa de negociación en una reconstrucción dirigida por actores internacionales como lo es Estados Unidos – dirige el esfuerzo de reconstrucción de las Naciones Unidas en Haití.

Es por esto que los recientes disturbios políticos han dominado los titulares haitianos, pero más importante, la radiocomunicación haitiana que es la principal fuente de noticias y de movilización política en un país con una baja alfabetización en francés y con una fuerte tradición de programas de radio transmitido en Creole haitiano.

La reunificación de la ANMH y la AMIH desde el terremoto de 2010 se ha reforzado más debido a una alianza establecida con las principales redes de medios de noticias alternativas y comunitarias de Haití. Todos la firmaron en 2011,

No obstante, tal como lo encontró Kathie Klarreich – una ganadora de la Knight International Journalism Fellowshipdurante su trabajo con los periodistas haitianos, la implementación de dichas normas éticas en Haití es frecuentemente un desafío.

En entrevistas, los periodistas haitianos dijeron que las limitaciones económicas que existen para reconstruir sus hogares y acumular posesiones después del terremoto siguen siendo desafíos muy reales. También han mencionado su necesidad de trabajar en varios lugares y señalaron que muchas veces agencias donantes internacionales y sin ánimo de lucro pagan hasta tres veces su salarios, lo que les presenta conflictos de interés.

Los propietarios de las organizaciones de noticias son conscientes de esos desafíos, y han tratado de proporcionar fuentes de ingresos adicionales para los periodistas clave que cubren el estado haitiano o que reportan sobre las organizaciones extranjeras en un intento de reducir los conflictos de interés y preservar la integridad periodística.

Las organizaciones de noticias de Haití enfrentan ahora un fuerte competidor como las organizaciones no gubernamentales a las que les gustaría contratar periodistas talentosos, dijo Max Chauvet, el dueño de Le Nouvelliste, el diario más antiguo de Haití y actual diario de registro.

Chauvet, que precedió a Pierre-Paul como jefe de la ANMH, dijo que con la presencia de cientos de emisoras de radio, además del periódico, ahora debe competir por la misma proporción del reducido ingreso por publicidad para mantener su empresa y pagar sus periodistas.

Los millones de la ayuda internacional que fluyen a las organizaciones no gubernamentales significa que las estaciones de radio reciben más anuncios por parte de ONGs y que las ONG buscan a su vez a los perodistas haitianos como empleados, dijo Chauvet.

Las organizaciones de noticias haitianas son superadas en número de 10 a 1 por las ONG que buscan comunicar su agenda a través de anuncios publicitarios de radio, prensa y televisión los cuales se ven como artículos noticiosos.

“Ellos tienen los medios que nosotros no tenemos, por lo que va a ser una pelea dura. Sólo podemos influir en el gobierno”, dijo Chauvet.

Adoptar un tono agresivo en la cobertura del gobierno haitiano ha dado lugar a una serie de represalias. Periodistas haitianos indicaron que experimentaron obstrucción a la información, a reportajes y a entrevistas. Han sido excluidos del acceso a conferencias de prensa o a funcionarios públicos si reportan noticias que hayan sido críticas de la administración Martelly o que hayan mostrado al gobierno en forma negativa.

Los periodistas se enfrentaron a una táctica común en la que las fuentes oficiales se toman semanas o meses para incluso devolver una llamada o una solicitud de información. Dentro del mismo marco de tiempo, un periodista extranjero recibiría una entrevista con el mismo funcionario haitiano que un periodista local había solicitado entrevistar con semanas de anterioridad.

Debido a dichas barreras para reportar hechos respaldados, los primeros trabajos de Ayiti Kale Je o ‘Veedor de Haití’ ofrecen investigaciones periodísticas vitales para filtrar a través de los medios masivos en Haití.

Ayiti Kale Je surgió como un consorcio de redes de noticias alternativas y comunitarias en agosto de 2010, con la colaboración de los profesores y estudiantes de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Estatal de Haití. Co-fundada por Jane Regan, ex docente de la universidad, la iniciativa produjo más de 30 proyectos de investigación multimedia y multilingüísticos sobre la reconstrucción con el objetivo de ofrecer a las principales organizaciones de noticias el material y el arranque necesario para cubrir críticamente la reconstrucción.

El proyecto Ayiti Kale Je fue único porque proporcionó periodismo de investigación  con hechos respaldados el cual fue difundido por los grandes medios. Donantes sin fines de lucro también ofrecieron financiación y los periodistas de Ayiti Kale Je recibieron este apoyo financiero para practicar periodismo de investigación sin poner en peligro la rentabilidad de la organización de noticias.

Max Chauvet, propietario de Le Nouvelliste, señaló que los informes de Ayiti Kale Je proporcionaban los puntos de partida para que los periodistas de Le Nouvelliste realizaran reportajes de seguimiento basados en dichos hallazgos. En algunas ocasiones, Le Nouvelliste publicó los reportes de Ayiti Kale Je en su totalidad, y estaciones de radio clave emitieron versiones radiales del informe. En cada ocasión, los dueños de los medios fueron hostigados por el gobierno por haberlo hecho. Los periodistas de Ayiti Kale Je eran ignorados en los eventos para medios por parte de funcionarios del gobierno y en un caso sus equipos fueron dañados por trabajadores de la administración y simpatizantes.

El proyecto Ayiti Kale Je ha cambiado de liderazgo. Regan, que ya no dirige el proyecto, dijo que por desgracia desde enero de 2014 no se han producido nuevos reportajes investigativos. Sin embargo, el proyecto Ayiti Kale Je logró un objetivo clave dentro del panorama del periodismo local en Haití, que fue proporcionar reportajes con hechos respaldados sobre la reconstrucción de Haití en un momento en el que los medios comerciales haitianos  carecían del capital humano y financiero para llevar a cabo periodismo de investigación.

Mientras Le Nouvelliste cuenta con la mayor plantilla de periodistas, Chauvet señaló que el periodismo de investigación en Haití requiere del apoyo colectivo de las estaciones de radio, la principal fuente de noticias para el haitiano promedio. La radio proporcionó la masa crítica necesaria para que los reportajes de Ayiti Kale Je fueran difundidos, en todo o en parte, al público en general. Y como dijeron Chauvet y Pierre-Paul, cuando los propietarios de los medios de comunicación haitianos actúan como una unidad son capaces de proteger las libertades de prensa de las represalias del gobierno así como exigirle cuentas a éste.

Tanto el ANMH y AMIH han publicado declaraciones conjuntas en nombre de sus miembros para hacer frente a los intentos del estado de aumentar los impuestos en las licencias de transmisión de los medios de comunicación que publican informes críticos. Las organizaciones de medios haitianas también han condenado presuntas amenazas en contra de reconocidos periodistas radiales quienes han sido o bien insultados o denunciados públicamente por el presidente Martelly, o han sido objeto de presuntos complots y amenazas de muerte por parte de partidarios de Martelly.

Cinco años después de la catástrofe, los debates y entrevistas que tienen lugar durante populares programas de radio-noticias de fin de semana terminan en el pleno del Senado. Aunque los reportajes investigativos ya no están siendo producidos por el consorcio de medios, la evaluación crítica al Estado en el proceso de recuperación del país sigue siendo documentada por los medios haitianos a través de editoriales, noticias de radio comercial, informes de noticias de análisis y ensayos.

Periodistas haitianos han declarado en entrevistas que la falta de acceso a los datos del gobierno no obstaculiza su capacidad para plantear preguntas a los funcionarios en sus reportajes. En algunos casos, los periodistas elaboran informes que detallan para los lectores el grado de obstrucción que encuentran por parte del gobierno al momento de dar respuestas al público cuando el periodista intenta cubrir un tema o un evento.  

“Mi papel en la radio es denunciar la corrupción en el gobierno, denunciar que la verdadera reconstrucción en sí misma no ha comenzado”, dijo Jean Monard Metellus, un veterano periodista haitiano y presentador de Ranmase, el programa de radio más escuchado en Haití el cual es transmitido los sábados en Radio Caraïbes FM Haïti.

Metellus reportó en octubre de 2013 que tras un tenso programa de radio descubrió que las tuercas de las ruedas traseras de su vehículo habían sido removidas, lo que casi ocasiona un accidente fatal. Otros críticos de la administración de Martelly se han visto envueltos en situaciones similares a inicios de año. Los periodistas especulan que los partidarios de Martelly están detrás de la ola de ataques de sabotajes a vehículos.

Dichos ataques han servido para intimidar a los más prominentes periodistas haitianos quienes cubren actualmente el Estado haitiano y las secuelas del terremoto. En el contexto actual, las retaliaciones contra periodistas son mucho menos violentas y abiertas a como lo fueron durante la dictadura de Duvalier. Sin embargo, las tácticas utilizadas actualmente por el Estado haitiano y sus partidarios han servido para disuadir a los reporteros de hacer un periodismo crítico, social e investigativo que podría cambiar las condiciones actuales de los haitianos comunes o la existencia del statu quo político.

“Nosotros (los medios) no somos actores de un plan, nosotros no somos los que manejamos la política o la economía”, señaló Goston Pierre, director ejecutivo de Média Alternatif una de las organizaciones de medios alternativos líderes de Haití que hizo parte del trabajo inicial del consorcio Ayiti Kale Je. “Creo que nuestro papel es mirar que la comunicación de información no sea ignorada y tenemos la responsabilidad de asumirlo”.

Shearon Roberts, Ph.D., es profesora adjunta de Comunicación Social de la Universidad Xavier de Louisiana. Ha cubierto noticias en Haití, el Caribe y América Latina como periodista. En 2013 y 2014 llevó a cabo una exhaustiva investigación en Haití con periodistas y propietarios de medios de comunicación haitianos sobre el impacto de la catástrofe del terremoto de 2010 en los medios de comunicación y el periodismo de Haití. Todas las entrevistas se realizaron en francés y fueron traducidas para este artículo.



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