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Mientras el periodismo en el exilio aumenta, la tecnología trae oportunidades y riesgos

El número de periodistas obligados a exiliarse en todo el mundo no solo ha aumentado en los últimos años; también se ha prolongado el tiempo que permanecen fuera de sus países de origen.

Durante años, las organizaciones que apoyan a periodistas en el exilio solían brindar asistencia durante unos meses, mientras disminuía el riesgo. Pero las condiciones de la prensa en algunas partes del mundo han provocado que periodistas exiliados permanezcan fuera de sus países durante años, en ocasiones indefinidamente.

Esto ha llevado al surgimiento de una nueva forma de hacer periodismo, en la que la tecnología desempeña un papel crucial, dijeron panelistas el 18 de septiembre durante el panel “Exiliados pero no silenciados: la tecnología y el auge mundial de periodistas desplazados”, realizado durante el segundo día del 27.º Simposio Internacional de Periodismo (ISOJ).

Carlos Lauría, director ejecutivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP); Polina Stretter, directora de desarrollo de programas de JX Fund —European Fund for Journalism in Exile (Alemania)—; José Zamora, director regional para las Américas del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ); y Sarah Zaaimi, directora de comunicación de Reporteros Sin Fronteras (RSF), analizaron cómo el desplazamiento forzado está transformando el periodismo, los desafíos que enfrentan los medios en el exilio y cómo la tecnología ayuda a combatir esos desafíos y, al mismo tiempo, añade nuevas dificultades.

Para los panelistas, el cambio de los últimos años ha sido evidente. Zaaimi dijo que alrededor de 1,500 periodistas de más de 60 países vivían en el exilio entre 2021 y 2024. Zamora agregó que la asistencia del CPJ a periodistas en el exilio aumentó 227% entre 2020 y 2023. Esta modalidad de apoyo representa ahora la mayor parte del programa de asistencia del CPJ, dijo Zamora.

Para los periodistas que trabajan desde otro país, las herramientas digitales no solo les permiten producir y publicar contenido periodístico, sino también comunicarse con colegas y fuentes y generar ingresos, dijo Stretter.

“Hay cuatro grandes áreas en las que la tecnología desempeña un papel crucial: el acceso a la información desde el exilio, llegar a las audiencias desde el exilio, todo el amplio ámbito de la seguridad digital y la eficiencia de las operaciones de las redacciones —incluida la eficiencia en costos”, dijo.

Pero la tecnología también presenta desafíos para los periodistas en el exilio. Al estar fuera de sus países de origen, se vuelven altamente dependientes de las redes sociales como canales de distribución y, por lo tanto, de las grandes empresas tecnológicas, dijo Stretter. Los gobiernos autoritarios utilizan herramientas digitales de manera eficiente para rastrearlos y atacarlos fuera de las fronteras de sus países.

Stretter dijo que una estrategia utilizada por gobiernos represivos, que medios en el exilio han compartido con JX Fund, consiste en contratar personas para presentar reclamos por derechos de autor que llevan al bloqueo de cuentas en redes sociales que frecuentemente son los principales canales de distribución de los medios en el exilio. Es difícil para los periodistas apelar esas decisiones porque los procesos de verificación son gestionados por inteligencia artificial y no existen canales de comunicación directa —y a menudo tampoco voluntad— por parte de las empresas tecnológicas, agregó.

El ciberacoso es otro desafío, dijeron los panelistas. Zamora mencionó a dos periodistas ecuatorianos exiliados en Canadá que, después de comenzar a monetizar su medio digital, recibieron una enorme ola de ataques de trolls de su país de origen.

Zaaimi dijo que RSF publicará la próxima semana un informe sobre la propaganda del Partido Comunista Chino dirigida contra periodistas de ese país que viven en Estados Unidos.

“La tecnología puede ser liberadora en términos de ofrecer nuevas fuentes de ingresos”, dijo Zaaimi. “Pero también puede ser muy aislante desde el punto de vista técnico, pero también en términos de comunidad”.

Otros desafíos que plantea la tecnología para los periodistas en el exilio incluyen los bloqueos digitales en sus países de origen y audiencias que temen consumir sus noticias debido a posibles represalias políticas o que no saben cómo utilizar herramientas como las VPN para evadir los bloqueos, dijo Stretter.

Atención de salud mental y colaboración

Muchos periodistas en el exilio no saben cómo utilizar herramientas digitales, y esa presión se suma a los desafíos personales de reconstruir una vida en otro país, dijo Zaaimi.

“Es muy difícil mientras intentas construir una vida para ti y tu familia en el extranjero, probablemente en un país donde no tienes redes de apoyo, no hablas el idioma y luego tienes que aprender nuevas habilidades para poder ganarte la vida”, dijo. “Así que es muy difícil”.

Lauría dijo que la SIP tiene una alianza con Vita Activa(opens in new tab), una organización que apoya a periodistas y activistas que enfrentan traumas, violencia digital o crisis. La alianza ha ayudado a brindar intervención en crisis, recursos de seguridad digital y apoyo de salud mental a periodistas en el exilio en todo el continente americano, agregó.

“Si las personas que se ven obligadas a huir no cuidan su bienestar, su salud mental, en algún momento, tarde o temprano, colapsarán”, dijo Lauría. “Algunos de estos medios son equipos de tres o cinco personas que tienen que enfrentarse a gobiernos autoritarios y, al mismo tiempo, ser reporteros, editores, encargados de recaudar fondos [y] tienen que ocuparse de la seguridad digital. Puede ser abrumador”.

En sus 4.5 años de existencia, JX Fund ha apoyado a 119 medios en el exilio de siete países mediante 200 subvenciones y 58 proyectos. La misión de la organización es responder a las necesidades de los medios en el exilio y contribuir a su sostenibilidad de diversas maneras.

Zaaimi dijo que, además de brindar apoyo para la reubicación, subvenciones y capacitación, el programa de asistencia de RSF está implementando formas nuevas e innovadoras de combatir la censura. Como ejemplo, mencionó el lanzamiento de una frecuencia de radio de onda corta en Irán(opens in new tab), cuyos contenidos son producidos por periodistas exiliados en Francia.

Zamora agregó que el CPJ ha ampliado su trabajo para atender las necesidades de los periodistas en el exilio mediante capacitación, guías y recursos de seguridad, al tiempo que promueve la colaboración entre organizaciones de apoyo.

“El periodismo en el exilio llegó para quedarse y debe abordarse de manera sistémica”, dijo Zamora.

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